Las comunidades costeras de Estados Unidos enfrentan un desafío mucho mayor al que reflejan los datos oficiales sobre inundaciones. Un nuevo estudio realizado por la Universidad Estatal de Carolina del Norte y la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill demuestra que las inundaciones ocurren con más frecuencia y durante más tiempo de lo que indican los sistemas de monitoreo tradicionales.
El equipo científico empleó una red de sensores terrestres especialmente diseñados para registrar episodios de agua sobre carreteras y espacios urbanos. Estos dispositivos, desplegados en localidades como Beaufort, Carolina Beach y Sea Level, permitieron documentar con precisión el número real de días afectados por inundaciones a lo largo de un año.
Los resultados fueron contundentes: en Sea Level, los sensores detectaron inundaciones en 128 días, mientras que en Carolina Beach hubo 65 y en Beaufort, 26. Estas cifras contrastan radicalmente con las reportadas por los métodos oficiales basados en mareógrafos, que en algunos casos solo registraron nueve días de inundación para el mismo periodo.
Las agencias gubernamentales suelen depender de dos umbrales aceptados internacionalmente: el de inundación por marea alta definido por la NOAA y el de inundación menor propuesto por el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos. Sin embargo, el estudio demostró que ambos umbrales subestiman o, en ocasiones, sobrestiman la frecuencia real de las inundaciones en las comunidades costeras.
Según Miyuki Hino, autora principal e investigadora de la UNC, la fiabilidad de los datos oficiales queda en entredicho porque no captan ni la duración ni la magnitud real del problema. Katherine Anarde, coautora y experta en ingeniería costera, destaca que el aumento del nivel del mar, sumado a lluvias diarias y mareas vivas, está generando inundaciones en días soleados, incluso sin tormentas extremas.
El estudio recomienda el uso de mediciones terrestres para una gestión más realista del riesgo. Solo así, sostienen los autores, podrán diseñarse políticas públicas y estrategias de adaptación acordes a la amenaza real que enfrentan los residentes costeros.
Las conclusiones invitan a repensar la manera en que se asignan recursos y se construyen infraestructuras resilientes. Con datos más precisos, cada comunidad puede evaluar mejor las estrategias de mitigación necesarias para adaptarse a la nueva normalidad impuesta por el cambio climático y el ascenso del nivel del mar.
Este trabajo se enmarca en el Proyecto de Inundaciones en Días Soleados, una iniciativa destinada a mejorar el monitoreo, ampliar el conocimiento sobre la recurrencia de las inundaciones y guiar la toma de decisiones para comunidades costeras más seguras.