El último análisis de la Organización de las Naciones Unidas ofrece una advertencia clara: el mundo no está reduciendo las emisiones al ritmo necesario para evitar los peores efectos del cambio climático. Según el nuevo informe de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático, los compromisos actuales apenas lograrían una reducción del 12% de los gases de efecto invernadero para 2035 en comparación con los niveles de 2019.
Aunque el dato supone una ligera mejora frente al 10% estimado en el informe anterior, publicado a finales de octubre, sigue estando muy lejos del recorte del 60% que los científicos consideran esencial para mantener el aumento de la temperatura global dentro del límite de 1,5 grados Celsius.
El documento, divulgado este lunes desde Belém, Brasil, refleja tanto el progreso como la brecha que persiste entre las promesas políticas y la acción real. Pese a los nuevos compromisos de varios países desde el cierre del informe previo, el ritmo de descarbonización sigue siendo demasiado lento para evitar un escenario de calentamiento severo.
Los expertos advierten que la diferencia entre el 12% alcanzable y el 60% necesario podría traducirse en impactos más extremos: olas de calor prolongadas, pérdida de ecosistemas, aumento del nivel del mar y desestabilización de la producción de alimentos. Cada año de retraso en los recortes, dicen, multiplica el costo humano y económico del cambio climático.
“La dirección es correcta, pero la velocidad es insuficiente”, señaló Simon Stiell, secretario ejecutivo de la CMNUCC, durante la presentación del informe. “Estamos viendo avances, pero todavía no a la escala ni con la urgencia que el planeta requiere”.
El informe insta a las principales economías a acelerar la eliminación progresiva de combustibles fósiles y a reforzar las inversiones en energías renovables antes de 2030. También subraya la importancia de cumplir los compromisos de financiación climática prometidos por los países desarrollados, que permitirían a las naciones más vulnerables adaptarse y reducir su dependencia del carbono.
El nuevo análisis llega a pocas semanas de la cumbre climática COP30, donde se espera que los líderes mundiales revisen sus planes de acción nacionales. Los negociadores confían en que el informe de la ONU sirva como llamada de atención para fortalecer las metas antes del próximo ciclo de compromisos globales.
A pesar del tono de advertencia, el documento reconoce que el número de países que han actualizado sus planes de reducción ha aumentado significativamente en el último año, lo que demuestra una creciente conciencia sobre la necesidad de actuar. Sin embargo, la ONU insiste en que sin medidas inmediatas y más ambiciosas, el mundo superará los umbrales críticos establecidos por el Acuerdo de París.
La conclusión es contundente: si las políticas actuales se mantienen, el planeta seguirá una trayectoria de calentamiento muy por encima de los límites seguros. Los gobiernos deberán decidir en la próxima cumbre si transforman las promesas en acciones o si continúan posponiendo lo inevitable.
Fuente: Reuters