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El desprendimiento de hielo en Groenlandia genera olas submarinas que aceleran el retroceso glaciar

Investigadores revelan que las olas internas creadas por el desprendimiento de icebergs llevan agua más cálida hacia los glaciares, incrementando su derretimiento

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Vista del fiordo Eqalorutsit Kangilliit Sermiat con glaciar y radar de monitoreo
Vista del fiordo Eqalorutsit Kangilliit Sermiat en el sur de Groenlandia, donde un radar de la Universidad de Zúrich mide desprendimientos y desplazamientos del hielo. Crédito: Andreas Vieli.

Un equipo internacional de científicos ha documentado por primera vez cómo el desprendimiento de grandes bloques de hielo en Groenlandia genera olas submarinas capaces de acelerar el retroceso de los glaciares. Este fenómeno, hasta ahora poco comprendido, contribuye a una pérdida de masa más rápida de la capa de hielo.

La investigación se centró en el glaciar Eqalorutsit Kangilliit Sermiat, situado en el sur de Groenlandia, un área que cada año libera cerca de 3,6 kilómetros cúbicos de hielo al océano. El estudio, publicado en la revista *Nature*, revela un efecto multiplicador que intensifica el derretimiento bajo la superficie.

El desprendimiento de icebergs ocurre cuando fragmentos de hielo se separan de la parte frontal del glaciar y caen al mar. Además de generar tsunamis superficiales, este proceso provoca perturbaciones ocultas que mezclan el agua de mar más cálida con el agua de deshielo.

Proa de buque rompiendo hielo en fiordo ártico
La proa del buque de investigación Adolf Jensen abriéndose paso entre el hielo del fiordo para facilitar las operaciones científicas. Crédito: Dominik Gräff/Universidad de Washington.

Para registrar este fenómeno, los investigadores instalaron un cable de fibra óptica de diez kilómetros en el fondo del fiordo. La ubicación permitía medir, sin acercarse demasiado al glaciar, el impacto de las olas generadas tras cada desprendimiento.

La iniciativa forma parte del proyecto GreenFjord, financiado por el Instituto Polar Suizo, en el que colaboran la Universidad de Zúrich, la Universidad de Washington y otras instituciones europeas. El objetivo es comprender las interacciones entre glaciares y agua marina en tiempo real.

La tecnología utilizada, llamada Detección Acústica Distribuida (DAS), mide vibraciones y cambios de temperatura a lo largo del cable. Esto permite identificar diferentes tipos de olas, desde las superficiales hasta las que se propagan bajo el agua.

Las mediciones revelaron que, tras un desprendimiento, se producen tsunamis que agitan las capas superiores del fiordo. Poco después, se forman olas internas invisibles desde la superficie, que pueden alcanzar la altura de un rascacielos.

Estas olas internas transportan agua de mar más cálida hacia la base del glaciar, rompiendo la capa protectora de agua fría y acelerando el derretimiento submarino. El proceso es continuo y prolonga el efecto erosivo mucho después del evento inicial.

Carga de tambor con cable de fibra óptica en barco de investigación
Dominik Gräff y miembros de la tripulación cargan un tambor con cable de fibra óptica en el Adolf Jensen para su instalación en el fondo marino. Crédito: Manuela Köpfli/Universidad de Washington.

Los investigadores comparan este mecanismo con un vaso con cubitos de hielo: si el líquido se agita, el hielo se derrite mucho más rápido. En los fiordos, las olas cumplen la función de remover y exponer el hielo a temperaturas más altas.

El glaciar estudiado es uno de los de flujo más rápido en la región y su retroceso contribuye de forma significativa a la elevación del nivel del mar. Si toda la capa de hielo de Groenlandia se derritiera, el aumento global alcanzaría aproximadamente siete metros.

Este deshielo masivo también puede debilitar corrientes oceánicas como la circulación meridional del Atlántico, que regula el clima en Europa y distribuye nutrientes entre regiones polares y tropicales.

Investigadores navegando en Zodiak entre hielo ártico
El investigador Dominik Gräff y un miembro de la tripulación avanzan en una Zodiak sobre el hielo del fiordo, con el Adolf Jensen al fondo. Crédito: Julia Schmale.

Además de sus implicaciones climáticas, la pérdida de glaciares altera los ecosistemas locales, afectando especies que dependen de la estabilidad del hielo y del equilibrio térmico del agua en los fiordos.

Los autores subrayan que el sistema glaciar-marino de Groenlandia es extremadamente frágil y que incluso alteraciones mínimas pueden acelerar su colapso. Por ello, insisten en la necesidad de un seguimiento constante con tecnologías innovadoras como la fibra óptica.

Este avance tecnológico no solo mejora la comprensión del retroceso glaciar, sino que también podría aplicarse para monitorear otros entornos marinos remotos y desarrollar sistemas de alerta temprana frente a tsunamis inducidos por desprendimientos.

Fuentes: University of zurich, Nature

Preguntas frecuentes

¿Qué es el desprendimiento de icebergs?

Es la separación de grandes bloques de hielo del frente de un glaciar, que caen al mar y generan olas.

¿Dónde se realizó este estudio?

En el glaciar Eqalorutsit Kangilliit Sermiat, al sur de Groenlandia, usando un cable de fibra óptica submarino.

¿Qué descubrieron los investigadores?

Que las olas internas llevan agua cálida a la base glaciar, acelerando su derretimiento.

¿Por qué es importante este hallazgo?

Porque ayuda a entender el retroceso glaciar y sus efectos en el clima y el nivel del mar.

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