Tesla vive una situación contradictoria en Europa, mientras en países como Alemania, Suecia y Dinamarca sus ventas han caído drásticamente, en Noruega la compañía ha experimentado un crecimiento interanual del 24% en la primera mitad de 2025, convirtiendo al país en su segundo mayor mercado europeo.
Este repunte contrasta con el impacto negativo que las posturas políticas de Elon Musk han generado en otros mercados, donde consumidores molestos por su respaldo a líderes y partidos de derecha han optado por boicotear la marca.
En Noruega, sin embargo, la fidelidad hacia Tesla parece mantenerse firme. Una infraestructura de carga muy desarrollada y una tecnología integrada que pocos competidores igualan han pesado más que las opiniones del magnate.
El país nórdico fue uno de los primeros en adoptar masivamente los coches eléctricos, y Tesla desempeñó un papel clave al introducir el Model S en 2013, acompañado de la instalación de la primera red de Supercargadores fuera de Norteamérica.
Hoy, el 94% de las ventas de coches nuevos en Noruega corresponde a vehículos eléctricos, y Tesla mantiene una presencia muy visible en las carreteras, pese al avance de competidores como Volkswagen, Volvo y marcas chinas como BYD o XPeng.
Para estimular la demanda, Tesla ha lanzado promociones agresivas como financiación sin intereses y recarga gratuita en sus supercargadores, lo que ha disparado las matriculaciones en el país.
Los analistas destacan que, para muchos compradores noruegos, la practicidad y el coste total de propiedad pesan más que las polémicas personales de Musk, lo que explica la desconexión entre la caída de imagen pública y las cifras de ventas.
Aun así, el dominio de Tesla en Noruega enfrenta amenazas crecientes. Fabricantes europeos y asiáticos aumentan su oferta de modelos eléctricos con precios competitivos y tecnología avanzada.
Una encuesta reciente reveló que el 40% de los propietarios de Tesla en el país cree que el activismo político de Musk perjudica la marca, aunque más de la mitad planea seguir comprando modelos de la compañía.
El reto para Tesla será mantener su posición en un mercado que, aunque pequeño en volumen global, tiene un alto valor simbólico por su influencia en la adopción del coche eléctrico a nivel mundial.