SpaceX completó con éxito su undécimo vuelo de prueba de Starship, el cohete más potente del mundo, en lo que será la última misión de la versión Block 2 antes de introducir mejoras significativas para futuras operaciones lunares y marcianas. El lanzamiento se realizó el lunes 13 de octubre desde las instalaciones de Starbase, en Texas.
El despegue se produjo a las 18:23 hora local (23:23 GMT). Tras alcanzar el espacio, la etapa superior Starship desplegó un grupo de satélites de prueba y ejecutó una breve maniobra de reencendido de motores, mientras el propulsor Super Heavy realizaba un descenso controlado hacia el Golfo de México, donde amerizó con éxito siete minutos después.
La misión incluyó la evaluación de nuevas placas de protección térmica, un elemento clave para los futuros reingresos atmosféricos a altas temperaturas. Según la compañía, los datos recopilados permitirán perfeccionar la próxima generación de naves orientadas a misiones tripuladas y reabastecimiento orbital.
“Otro paso importante hacia el aterrizaje de estadounidenses en el polo sur de la Luna”, destacó el administrador interino de la NASA, Sean Duffy, en la red X tras el vuelo.
SpaceX se prepara para la versión que viajará a la Luna
El nuevo modelo de Starship incorporará adaptadores de acoplamiento, tanques criogénicos mejorados y sistemas de reabastecimiento orbital, una de las maniobras más complejas para las futuras misiones del programa Artemis de la NASA. La presidenta de SpaceX, Gwynne Shotwell, aseguró que este prototipo “es el vehículo que realmente podrá llevar humanos a la Luna y a Marte”.
La compañía planea realizar los primeros vuelos de la versión mejorada antes de fin de año o a comienzos de 2026. Elon Musk ha afirmado que el objetivo es ejecutar una misión de reabastecimiento entre dos Starships en órbita el próximo año, un requisito esencial antes de cualquier intento de alunizaje.
El contrato de SpaceX con la NASA, valorado en más de 3.000 millones de dólares, coloca al proyecto en el centro de la nueva carrera espacial entre Estados Unidos y China. Para Musk, Starship no solo será el vehículo que devuelva humanos a la Luna, sino el pilar de su ambición de colonizar Marte.