En la madrugada del miércoles 14 de mayo, un terremoto de magnitud 6,1 sacudió el sur de Grecia, con epicentro a unos 19 kilómetros de la isla de Kasos, según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). El sismo, que ocurrió a una profundidad de 62,5 kilómetros, generó una alerta de tsunami como medida preventiva para varias islas del mar Egeo, incluyendo Creta, Santorini, Rodas y Kárpatos.
El Instituto Geodinámico de Atenas confirmó la localización del epicentro al sur-suroeste de Kasos, señalando que fue especialmente sentido en Creta y Rodas. Aunque no se reportan víctimas ni daños materiales, las autoridades instaron a la población a alejarse de la costa y seguir las indicaciones oficiales, mientras los servicios de emergencia monitorean la zona.
La televisión pública ERT difundió mensajes de alerta instando a los residentes a mantenerse alejados de la línea costera. La alerta incluye las zonas marítimas entre Kasos y Creta, donde podrían producirse olas peligrosas en caso de desplazamiento submarino de masas.
El presidente de la Organización de Planificación y Protección Antisísmica de Grecia, Efthimios Lekkas, explicó que la profundidad focal del sismo ayudó a reducir su intensidad en superficie. Asimismo, descartó la posibilidad de una gran réplica o secuencia sísmica posterior, aludiendo a que “no hay señales de una actividad sísmica escalonada”.
Lekkas aclaró además que este terremoto no está relacionado con los episodios volcánicos anteriores en Santorini o con los sismos registrados en Turquía. Sin embargo, no descartó deslizamientos de tierra locales, particularmente en zonas montañosas de Kárpatos.
Cabe recordar que en enero y febrero de 2025, la isla de Santorini registró más de 15.300 temblores en apenas dos semanas. Esta actividad sísmica inusualmente alta generó desplazamientos de población y preocupación por el inicio de la temporada turística. Actualmente, solo unos 4.000 residentes permanecen en la isla.
Grecia se encuentra sobre un complejo sistema de fallas tectónicas en el sudeste del Mediterráneo, lo que la convierte en una zona de alta sismicidad. Las autoridades continúan evaluando la situación y reforzando los protocolos de seguridad en las islas afectadas.
La combinación de actividad sísmica reciente y alerta de tsunami plantea nuevos desafíos para la seguridad y la infraestructura turística en una de las regiones más visitadas del país.
Referencias: USGS