La estabilidad de las plataformas de hielo de la Antártida está más amenazada que nunca, según un estudio publicado en Nature Geoscience por un equipo internacional liderado por la Universidad de Melbourne. El trabajo establece, por primera vez, un vínculo directo entre la desaparición progresiva del hielo marino y los eventos de desprendimiento masivo de plataformas antárticas, conocidos por liberar enormes icebergs al océano.
Los investigadores analizaron el estado del hielo marino, las plataformas de hielo y el oleaje oceánico durante varios años previos a tres grandes episodios de desprendimiento en la Antártida. El nuevo modelo matemático desarrollado por el equipo permitió rastrear patrones repetidos: la retirada del hielo marino comenzaba hasta 18 meses antes del colapso, mientras que la desaparición súbita del llamado “hielo fijo” era la antesala de la ruptura final de la plataforma.
El profesor Luke Bennetts, autor principal, destaca que el hielo marino cumple un papel protector crucial. Durante la mayor parte del año, esta capa funciona como una barrera que absorbe y dispersa la energía de las olas del Océano Austral, protegiendo a las plataformas de hielo flotantes de daños mayores. Cuando el hielo marino desaparece, las olas pueden golpear directamente las plataformas, causando flexiones y fracturas que aceleran su debilitamiento y eventual desprendimiento.
El modelo también cuantificó por primera vez la influencia del oleaje en la flexión de las plataformas de hielo. Sin la barrera del hielo marino, las plataformas debilitadas por el calentamiento global y el adelgazamiento progresivo quedan mucho más expuestas al impacto de las olas, aumentando la probabilidad de eventos de ruptura masiva y el nacimiento de gigantescos icebergs.
Aunque el desprendimiento de plataformas flotantes no eleva directamente el nivel del mar, su colapso debilita la capacidad de frenar el flujo de los glaciares hacia el océano, lo que sí contribuye a la subida global del mar. El estudio advierte que la pérdida acelerada de hielo marino —registrada en los últimos años en toda la Antártida— podría desencadenar una ola de desprendimientos sin precedentes, con consecuencias profundas para el clima y la vida costera.
Actualmente no existen sistemas de observación capaces de registrar de manera rutinaria el estado de las olas en las plataformas de hielo antárticas, por lo que la modelización matemática es esencial para prever futuros escenarios y riesgos. El avance de este estudio, financiado por el Programa Australiano de Ciencias Antárticas y el Consejo Australiano de Investigación, representa un salto en la comprensión de los complejos procesos que gobiernan la estabilidad del continente blanco.
Fuente: Nature Geoscience.