Por primera vez, un equipo internacional ha conseguido fotografiar un planeta "bebé" metido justo en el hueco de un anillo de polvo alrededor de una estrella joven. El objeto, que han llamado WISPIT 2b, se ve como un punto bien definido dentro del disco que rodea a su estrella, WISPIT 2.
WISPIT 2b es un protoplaneta gigante que todavía está creciendo. Tiene unas cinco veces la masa de Júpiter y apenas lleva cinco millones de años de vida. El sistema completo está a unos 437 años luz de nosotros.
La primera pista salió del VLT-SPHERE en Chile, que mostró los anillos y el hueco alrededor de WISPIT 2. Esas estructuras ya daban a entender que algo andaba por ahí "barriendo" material en esa zona del disco.
Pero la confirmación vino después con MagAO-X, el sistema de óptica adaptativa extrema del Telescopio Magallanes (también en Chile, en el Observatorio Las Campanas). Este instrumento puede captar imágenes de altísimo contraste y separar la luz débil del planeta del brillo intenso de la estrella.
El equipo observó en luz H-alfa, que es la firma que suelta el hidrógeno cuando cae sobre planetas en formación. Con ese filtro, WISPIT 2b apareció como un punto nítido justo en el hueco del anillo. Una señal directa de que está acumulando material.
Las observaciones se completaron con el Gran Telescopio Binocular en Arizona, usando LMIRcam en infrarrojo. Eso ayudó a confirmar la detección y a entender mejor lo que pasa alrededor del protoplaneta.
Además de WISPIT 2b, el equipo encontró otro punto dentro de un hueco más cercano a la estrella. Es un posible segundo planeta, aunque habrá que hacer más campañas de observación para estar seguros.
El trabajo lo lideraron Laird Close (Universidad de Arizona) y Richelle van Capelleveen (Observatorio de Leiden), y se publicó en Astrophysical Journal Letters el 26 de agosto de 2025, junto con otro artículo del mismo proyecto WISPIT.
El proyecto recibió apoyo del Programa de Investigación de Exoplanetas de la NASA, la National Science Foundation de Estados Unidos y la Fundación Heising-Simons. El descubrimiento da evidencia directa de cómo los planetas van abriendo huecos en los discos, y confirma una etapa clave en el nacimiento de mundos como los del sistema solar.