La biomasa oceánica ofrece una ventana privilegiada al pasado de nuestro planeta. Ahora, gracias a una investigación pionera de la Universidad de Stanford, sabemos que la vida en los mares no solo ha aumentado en cantidad, sino que también ha atravesado ciclos de crisis y recuperación durante los últimos 500 millones de años.
El equipo dirigido por Pulkit Singh recopiló datos de más de 7700 muestras de caliza marina para estimar cuánta materia viva existía en diferentes épocas. Estos registros, basados en fósiles de conchas y organismos unicelulares, permiten reconstruir los periodos de auge, extinción y posterior repunte de la vida marina. La biomasa no solo indica cuántos seres vivos había, sino también la salud y productividad de los ecosistemas marinos a lo largo de la historia.
Durante el Cámbrico, la biomasa era modesta, pero experimentó un gran salto gracias a la explosión de formas de vida y la proliferación de organismos calcificantes. Más tarde, extinciones masivas como la del Pérmico-Triásico provocaron caídas bruscas, que solo se revertirían siglos después gracias a la resiliencia evolutiva de la vida.
En el Cenozoico, nuestra era, la biomasa oceánica alcanzó niveles inéditos, impulsada por la diversificación de moluscos y corales. Los investigadores comprobaron que estos patrones se repiten a escala global, independientemente de la latitud o el ambiente geológico de las muestras analizadas.
El estudio demuestra que la biodiversidad y la biomasa están íntimamente ligadas: ecosistemas ricos en especies tienen mayor capacidad de generar y reciclar energía. Esta relación subraya la importancia de proteger la vida marina, especialmente frente a las amenazas actuales como la sobrepesca y la acidificación de los océanos.
La señal de alerta es clara. Las actividades humanas ya están dejando huella en los océanos, y el descenso de la biodiversidad podría traducirse en una caída de la biomasa similar a las grandes crisis del pasado. El trabajo de Stanford advierte que nuestro impacto podría ser registrado en el futuro como otra gran extinción en la historia geológica.
Proteger la biodiversidad marina es crucial para garantizar la estabilidad de los ecosistemas y la salud global del planeta. El legado de millones de años de vida en los océanos depende de las decisiones que tomemos hoy.
Fuente: Current Biology