Un equipo internacional de científicos ha realizado un descubrimiento extraordinario bajo la capa de hielo de la Antártida Oriental: extensos paisajes fluviales de 100 millones de años que permanecen notablemente preservados desde la época en que el continente helado se separó de Australia. La investigación, publicada en Nature Geoscience, revela cómo estos antiguos ríos continúan influyendo en el comportamiento actual del hielo antártico.
Utilizando tecnología de radioecosondeo aéreo, el equipo liderado por Guy Paxman mapeó 31 superficies planas que se extienden a lo largo de 3.500 kilómetros entre la Tierra de la Princesa Isabel y la Tierra de Jorge V. Estas formaciones, ocultas bajo 500 a 2.500 metros de hielo, representan fragmentos de una antigua llanura costera formada por erosión fluvial hace entre 100 y 80 millones de años.
Los paisajes preservados datan del período comprendido entre la separación de la Antártida Oriental de Australia y el inicio de la glaciación masiva del hemisferio sur hace 34 millones de años. "Estas superficies son fragmentos de una llanura costera que antes era contigua, formada por erosión fluvial", explican los investigadores en su estudio.
Lo más sorprendente del hallazgo es la excelente preservación de estas formaciones geológicas. Las superficies mantienen elevaciones consistentes y pendientes suaves hacia la costa, características que habrían desaparecido si hubieran experimentado erosión intensa durante los millones de años de historia glacial posterior.
El descubrimiento tiene implicaciones profundas para entender el comportamiento futuro del hielo antártico. Los investigadores encontraron que el hielo que fluye rápidamente se dirige a través de canales profundos entre estas superficies planas, mientras que las áreas sobre los antiguos paisajes fluviales mantienen flujo lento y condiciones de base fría.
Cuando los científicos ajustaron las elevaciones para simular la eliminación completa del hielo antártico, las superficies se agruparon entre 200 y 450 metros sobre el nivel del mar actual, aproximadamente 150 metros más alto que el nivel del mar contemporáneo. Esta diferencia concuerda con estimaciones del nivel del mar global durante el Paleoceno al Eoceno temprano.
Fuente: Nature Geoscience