La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitido un llamado urgente ante la rápida expansión del virus chikungunya, transmitido por mosquitos Aedes, que está generando preocupación en los sistemas de salud pública a nivel global.
Nuevos brotes asociados a la región del Océano Índico se han propagado a Europa, África y el sudeste asiático, mientras la OMS alerta que unos 5.600 millones de personas en 119 países viven en zonas de riesgo de infección.
En Francia, desde el 1 de mayo se han reportado aproximadamente 800 casos importados y al menos doce episodios de transmisión local, situación inédita que preocupa a las autoridades sanitarias. Italia también confirmó un caso reciente de contagio autóctono.
Las islas del Océano Índico como La Reunión, Mayotte y Mauricio, nuevamente afectadas, presentan un elevado porcentaje de población infectada. El virus también se propaga por Madagascar, Somalia, Kenia y la India.
El chikungunya, para el que no existe un tratamiento específico, causa fiebre alta, dolor articular y, en algunos casos, discapacidad a largo plazo. La transmisión ocurre principalmente durante el día, ya que los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus pican en esas horas.
La OMS subraya la importancia de la prevención: uso de repelentes, ropa de manga larga y eliminación de criaderos de mosquitos en zonas urbanas y rurales, para frenar la propagación del virus.
Expertos temen que, de no tomarse medidas coordinadas, se repita la epidemia global que, entre 2004 y 2005, afectó a casi medio millón de personas. La OMS pide vigilancia reforzada, campañas educativas y cooperación internacional.
El incremento de viajes internacionales y el cambio climático, que facilita la expansión del mosquito Aedes a nuevas regiones, son factores clave que elevan el riesgo de brotes en países donde antes no circulaba el chikungunya.