Los rayos matan aproximadamente 320 millones de árboles cada año a nivel mundial, causando millones de toneladas de biomasa muerta según un nuevo estudio que analizó por primera vez este fenómeno con modelos científicos.
La investigación dirigida por Andreas Krause desarrolló un modelo de simulación forestal para cuantificar los daños directos de rayos en bosques, sin incluir los incendios que también provocan.
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Los rayos son responsables del 0.6% al 0.7% de todas las muertes de árboles a nivel mundial, una proporción que aunque parece pequeña representa millones de ejemplares que almacenan grandes cantidades de carbono.
En árboles grandes de más de 60 centímetros de diámetro, esta proporción aumenta dramáticamente al 4%-6%, ya que estos ejemplares actúan como pararrayos naturales y son más comunes en regiones tropicales con alta actividad de tormentas eléctricas.
África Central registra el mayor impacto de rayos en bosques debido a la combinación de frecuentes tormentas eléctricas y abundantes árboles grandes.
El estudio validó sus resultados usando datos del bosque de Barro Colorado Island en Panamá, donde investigaciones previas documentaron sistemáticamente los efectos de rayos mediante cámaras especiales y estudios de campo detallados.
Los rayos destruyen anualmente millones de toneladas de biomasa forestal, una cantidad comparable a las pérdidas causadas por incendios forestales, demostrando que representan una amenaza significativa para los bosques mundiales.
Las simulaciones revelan que los bosques globales tendrían entre 1.3% y 1.7% más biomasa sin la acción destructiva de los rayos. Entre 301 y 340 millones de árboles mueren anualmente por esta causa, incluyendo hasta 36 millones de árboles grandes.
Los investigadores utilizaron sistemas de detección satelital y terrestres para obtener datos precisos sobre la frecuencia de rayos en diferentes regiones del planeta.
El estudio advierte que los modelos climáticos proyectan un aumento de la actividad de rayos en un mundo más cálido, especialmente en regiones templadas. Esto podría incrementar la muerte de árboles por rayos y reducir la capacidad de los bosques para almacenar carbono.
Los hallazgos confirman investigaciones previas sobre la importancia de los rayos en ecosistemas forestales y demuestran la necesidad de incluir este factor en las proyecciones climáticas futuras.
Krause enfatiza que es crucial incorporar la mortalidad por rayos en los modelos de predicción forestal para obtener proyecciones más precisas sobre el futuro de los bosques y su papel en el cambio climático global.
Fuente: Global Change Biology