Un análisis revolucionario de un fósil marino de 500 millones de años ha revelado que las arañas y escorpiones podrían haberse originado en el océano, desafiando la creencia científica de que estos artrópodos evolucionaron exclusivamente en tierra firme.
El estudio dirigido por Nicholas Strausfeld de la Universidad de Arizona, publicado en Current Biology, examina características cerebrales fosilizadas de Mollisonia symmetrica, un animal extinto del período Cámbrico.
Los investigadores descubrieron que las disposiciones neuronales en el cerebro fosilizado no están organizadas como las de cangrejos herradura, sino idénticas a las de arañas modernas.
Mollisonia se asemejaba externamente a otros quelicerados cámbricos con cuerpo de dos partes: un caparazón ancho frontal y un tronco segmentado robusto terminado en estructura similar a cola. Algunos científicos habían descrito esta organización como similar a la estructura corporal de un escorpión, pero nadie había afirmado que fuera algo más que un quelicerado basal.
"El cerebro arácnido es diferente a cualquier otro cerebro en este planeta", afirmó Strausfeld.
La característica decisiva es la organización cerebral única de Mollisonia, que presenta disposición anteroposterior inversa comparada con crustáceos, insectos y cangrejos herradura actuales. Esta disposición es exactamente la que caracteriza a las arañas modernas y sus parientes arácnidos.
El prosoma de Mollisonia contiene un patrón radial de ganglios segmentarios que controlan cinco pares de apéndices.
Frank Hirth del King's College London explica que esta disposición anteroposterior proporciona atajos desde centros de control neuronal hasta circuitos que coordinan movimientos arácnidos. Además, Mollisonia reveló un cerebro no segmentado del que se extendían nervios cortos hasta garras con forma de pinza, reminiscentes de los colmillos de arañas actuales.
Esta organización confiere sigilo en caza, rapidez en persecución y destreza exquisita para tejer telarañas.
David Andrew realizó análisis estadístico comparando 115 rasgos neuronales y anatómicos en artrópodos extintos y actuales, situando a Mollisonia como grupo hermano de arácnidos modernos. Para descartar evolución paralela, este análisis riguroso confirmó que la congruencia no es coincidencia sino herencia de linaje común.
Los resultados sugieren que Mollisonia dio origen al clado que incluye arañas, escorpiones, arañas solares, vinagreros y escorpiones látigo actuales.
Strausfeld especula que arácnidos similares a Mollisonia se adaptaron posteriormente a vida terrestre, alimentándose de primeros insectos y milpiés que habían colonizado la tierra. "Podríamos imaginar que un arácnido similar a Mollisonia también se adaptó a la vida terrestre haciendo de los primeros insectos y milpiés su dieta diaria", explicó.
"Poder volar te da ventaja cuando te persigue una araña", señaló.
Este descubrimiento sugiere que los primeros arácnidos terrestres contribuyeron a la evolución del vuelo como mecanismo defensivo en insectos. Sin embargo, añadió que millones de insectos quedan atrapados en telarañas pese a su movilidad aérea, demostrando la efectividad continua de las estrategias de caza arácnidas.
El análisis descarta evolución paralela como explicación, reforzando que el linaje marino de Mollisonia estableció fundamentos para la diversidad arácnida terrestre actual.