Un equipo de científicos de Corea del Sur ha conseguido multiplicar por siete la duración de las baterías de estado sólido, un avance que promete transformar el almacenamiento de energía en todo el mundo. El logro fue liderado por el Dr. Ki-Seok An y el Dr. Dong-Bum Seo, investigadores del Instituto de Investigación de Tecnología Química de Corea (KRICT), en colaboración con la Universidad Nacional de Chungnam.
Las baterías de estado sólido representan la nueva frontera en tecnologías de almacenamiento eléctrico, ofreciendo mayor seguridad y densidad energética al eliminar el uso de electrolitos líquidos inflamables. Sin embargo, uno de los mayores desafíos había sido la corta vida útil causada por problemas en la interfaz entre el colector de corriente y el electrolito sólido.
Tradicionalmente, para resolver este problema se empleaban metales nobles costosos como recubrimiento, lo que dificultaba la comercialización a gran escala. El equipo coreano logró superarlo desarrollando una técnica de recubrimiento innovadora y mucho más accesible, que permitió que las baterías de estado sólido sin ánodo funcionaran de forma estable durante más de 300 horas en pruebas de laboratorio, frente a las apenas 95 horas de las celdas convencionales.
Este avance no solo aumenta la duración, sino que también mejora la capacidad de descarga y la eficiencia a largo plazo. Según los experimentos, la retención de capacidad tras 20 ciclos es siete veces mayor respecto a las baterías previas, un salto que acerca la tecnología sólida a su adopción masiva en dispositivos móviles, automóviles eléctricos y sistemas de energía renovable.
El Dr. Ki-Seok An, uno de los responsables del proyecto, destacó que el método desarrollado no solo es más eficiente, sino también escalable y de bajo costo, lo que podría acelerar la llegada de baterías avanzadas al mercado global. El estudio fue publicado en la revista Nano-Micro Letters, consolidando su validez científica a nivel internacional.
La solución empleada permite un recubrimiento uniforme y estable durante los ciclos de carga y descarga, evitando la formación de dendritas y mejorando la interacción entre los materiales internos. De esta forma, se resuelve una de las principales barreras para la expansión comercial de las baterías de estado sólido, que podrían desplazar a las de iones de litio tradicionales en la próxima década.
Aunque la tecnología aún se encuentra en fase experimental, los investigadores coreanos prevén su implementación práctica para 2032. Este avance marca un hito y sitúa a Corea del Sur a la vanguardia de la investigación en almacenamiento de energía, gracias al trabajo de equipos como el del KRICT y sus colaboradores.
A medida que el mundo busca soluciones más seguras, duraderas y eficientes para alimentar la electrónica moderna y el transporte sostenible, este logro sienta las bases para una nueva generación de baterías sólidas capaces de transformar industrias enteras.
Fuente: Springer Nature Link