Los arqueólogos de la Universidad de Lund han documentado la artillería excepcionalmente bien conservada del Gribshunden, buque insignia del rey Hans de Dinamarca y Noruega que se hundió en 1495 frente a Ronneby, en la actual Suecia.
Este descubrimiento es extraordinario porque se trata del pecio medieval de su tipo mejor conservado con armamento a bordo, ofreciendo una ventana directa a la tecnología naval que acompañó los viajes oceánicos inmediatamente después de 1492.
El barco, construido cerca de Róterdam entre 1483 y 1484 y entregado al monarca en la primavera de 1486, funcionó como un auténtico castillo flotante. No era solo transporte: era presencia política, logística y poder militar concentrado en madera, pólvora y hierro.
Según el estudio, el Gribshunden portaba al menos 50 cañones de pequeño calibre preparados para disparar perdigones de plomo con núcleo de hierro. Su propósito era claro: neutralizar tripulaciones enemigas a corta distancia, aproximarse y capturar por abordaje.
El equipo de investigación, liderado por Brendan Foley y Martin Hansson, junto con la especialista en artillería medieval Kay Douglas Smith, logró reconstruir digitalmente las piezas a partir de modelos tridimensionales dirigidos por el profesor Nicolo Dell'Unto. De esta manera pudieron deducir cómo se disponían las baterías y cómo operaban las cureñas en combate real.
La inversión fue enorme para su época. La construcción y el apresto del buque absorbieron en torno al 8 por ciento del presupuesto nacional danés de 1485, un indicador del papel central que el rey asignó a su flota para consolidar el Báltico.
El final del Gribshunden quedó marcado por el fuego. Los testimonios de la época hablan de una explosión e incendio mientras el barco estaba fondeado, con el rey en tierra. Entre los 22 proyectiles recuperados, varios aparecen aplastados por uno o dos lados, un rastro compatible con una detonación interna en la bodega cercana a la pólvora.
El paralelismo técnico con las naves de Colón y Vasco da Gama es llamativo. Armas, tácticas y arquitectura naval coinciden, lo que ayuda a explicar cómo Europa logró imponer nuevas rutas y enclaves en América y en el océano Índico en pocas décadas.
La razón por la cual Dinamarca no compitió por América radica en las prioridades políticas de Hans, quien se enfocó en la política nórdica: asegurar el control del Báltico y su proyecto de Unión de Kalmar. También pesó el marco jurídico-religioso tras 1493, con la bula Inter Caetera que reconocía a España derechos en las Américas y acuerdos con Portugal sobre el Índico, con riesgo real de excomunión para quien los desafiara.
Más allá del relato histórico, el conjunto del Gribshunden permite fechar y tipificar la transición hacia la artillería naval sistemática de finales del siglo XV. Es material de referencia fundamental para entender la guerra en el mar cuando el mundo comenzó a conectarse por la fuerza.
El proyecto se desarrolla en colaboración con el Museo de Blekinge, el Vikingeskibsmuseet y el municipio de Ronneby, con apoyo del Consejo Sueco de Investigación y diversas fundaciones. Los artefactos se conservan en el Museo Blekinge de Rosenholm; piezas seleccionadas se exhiben en Kallvattenkuren (Ronneby) y en el Museet for Søfart de Helsingør. Actualmente se estudia la posibilidad de crear un museo dedicado en Ronneby.