Estados Unidos confirmó el primer caso humano de gusano barrenador del Nuevo Mundo en más de cincuenta años. El paciente se encuentra en Maryland y había viajado recientemente desde Guatemala, una región golpeada por el brote de esta plaga desde 2023.
La noticia encendió alertas sanitarias en todo el país. Veterinarios, productores ganaderos y autoridades del USDA advierten que la llegada del parásito podría tener consecuencias devastadoras para la salud pública y la economía agrícola.
El gusano barrenador es la larva de una mosca parásita que deposita sus huevos en heridas abiertas de animales de sangre caliente. Al eclosionar, las larvas perforan la carne viva hasta causar infecciones graves que pueden ser mortales si no se tratan a tiempo.
Se trata de la primera señal en territorio estadounidense desde que la plaga comenzó a desplazarse hacia el norte. México confirmó su presencia en Veracruz en julio, lo que ya había obligado al cierre de fronteras al ganado en varios puertos de entrada.
Según fuentes citadas por Reuters, el caso fue compartido en correos internos de la industria cárnica y posteriormente confirmado por autoridades estatales. El paciente recibió tratamiento y las medidas de prevención ya se aplican en Maryland.
El brote mantiene en alerta al USDA, que en junio anunció la construcción de una nueva planta de producción de moscas estériles en Texas. La estrategia busca contener la plaga con liberaciones masivas de insectos incapaces de reproducirse.
El impacto económico es una de las mayores preocupaciones. El mercado de futuros de la carne vacuna, ya tensionado por la escasez de reses en EE. UU., podría sufrir pérdidas millonarias si el parásito se extiende a los rebaños.
Históricamente, la plaga fue erradicada de Estados Unidos en la década de 1960 gracias a programas de control biológico. Su regreso supone un desafío sanitario y político que pone bajo presión a la administración de agricultura.
México también avanza en la construcción de una planta para liberar moscas estériles. La colaboración regional será clave, dado que la plaga es endémica en varios países del Caribe y Sudamérica, y su movimiento hacia el norte parecía inevitable.
El caso de Maryland no solo simboliza un retroceso en la lucha contra esta amenaza parasitaria. También obliga a repensar las medidas de bioseguridad en fronteras y la capacidad de respuesta de las autoridades sanitarias.
Aunque las infestaciones en humanos son poco comunes, los expertos recuerdan que el tratamiento es doloroso y costoso. Implica retirar manualmente cientos de larvas y limpiar profundamente los tejidos afectados.
La historia aún se desarrolla. Lo cierto es que el gusano barrenador, olvidado por décadas en EE. UU., vuelve a ocupar un lugar en la agenda sanitaria y ganadera nacional.
Fuente: Reuters