OpenAI ha firmado un acuerdo histórico con Google para utilizar los servicios de Google Cloud en un contrato valorado en miles de millones de dólares, marcando una colaboración sorprendente entre dos de los principales rivales en el sector de inteligencia artificial. Este acuerdo, negociado durante varios meses y finalizado en mayo de 2025, representa un cambio significativo en la estrategia de OpenAI para diversificar sus fuentes de capacidad computacional más allá de su principal socio Microsoft.
La noticia tuvo un impacto inmediato en los mercados financieros, con las acciones de Alphabet subiendo 2.1% tras el anuncio, mientras que las de Microsoft descendieron 0.6%. Los analistas de Scotiabank calificaron el desarrollo como "algo sorprendente", destacando las oportunidades de crecimiento para la unidad Cloud de Google, aunque expresaron cautela respecto a la creciente competencia que representa ChatGPT para el dominio de Google en búsquedas.
El acuerdo llega en un momento crucial para OpenAI, que anunció que su tasa de ingresos anualizada alcanzó los 10,000 millones de dólares en junio, posicionando a la compañía para cumplir sus objetivos anuales en medio de la creciente adopción de inteligencia artificial. La enorme demanda de capacidad computacional para entrenar y operar modelos de IA está transformando las alianzas estratégicas en el sector tecnológico.
Esta asociación representa la última iniciativa de OpenAI para reducir su dependencia de Microsoft Azure, que había sido su proveedor exclusivo de infraestructura hasta enero de 2025. La diversificación incluye también acuerdos con SoftBank y Oracle en el programa Stargate de 500,000 millones de dólares, así como contratos multimillonarios con CoreWeave para mayor capacidad de procesamiento computacional.
Para Google, el acuerdo constituye una victoria estratégica para su división de nube, que generó ventas por 43,000 millones de dólares en 2024, representando el 12% de los ingresos totales de Alphabet. Google Cloud se ha posicionado como un árbitro neutral de recursos computacionales, buscando superar a Amazon y Microsoft como proveedor preferido por las empresas emergentes de inteligencia artificial que requieren infraestructura costosa.
El gigante tecnológico está expandiendo agresivamente sus chips internos TPU (Unidades de Procesamiento Tensorial), que históricamente estaban reservados para uso interno. Esta estrategia ha atraído clientes importantes como Apple, Anthropic y Safe Superintelligence, dos de estas últimas fundadas por ex líderes de OpenAI, demostrando cómo Google capitaliza su tecnología interna para acelerar el crecimiento de su negocio en la nube.
Sin embargo, la alianza presenta desafíos complejos para el CEO de Alphabet, Sundar Pichai, quien debe equilibrar la asignación de capacidad entre los intereses contrapuestos de los segmentos empresarial y de consumo de Google. La venta de potencia de procesamiento a competidores como OpenAI reduce el suministro disponible para los propios proyectos de IA de Google, mientras fortalece a sus rivales directos en el desarrollo de modelos de inteligencia artificial.
La colaboración se produce mientras ChatGPT mantiene una ventaja significativa sobre el chatbot competidor de Google en términos de usuarios mensuales, y los analistas predicen que podría reducir la participación dominante de Google en el mercado de búsquedas. A pesar de estas preocupaciones, Pichai ha minimizado las preocupaciones sobre que OpenAI usurpe el dominio comercial de Google, apostando por que la demanda masiva de infraestructura de IA justifica este tipo de alianzas estratégicas.
Fuente: Reuters