¿Podemos evitar los grandes terremotos? El dilema sísmico que aún desafía a la ciencia
Aunque predecir terremotos sigue siendo imposible, la ciencia avanza en modelos de riesgo y estrategias para mitigar sus efectos devastadores
Autor - Aldo Venuta Rodríguez
3 min lectura
Cada vez que la Tierra tiembla con violencia, el mundo se sacude con ella. Imágenes de edificios colapsados, familias desplazadas y ciudades paralizadas circulan en segundos. Sin embargo, más allá del impacto inmediato, hay una pregunta que persiste: ¿es posible anticipar un gran terremoto y actuar antes de que ocurra? A pesar de décadas de investigación, la respuesta sigue siendo compleja y, por ahora, negativa.
Los terremotos ocurren cuando la tensión acumulada entre placas tectónicas se libera de forma repentina. Este mecanismo natural es bien entendido en términos geológicos, pero lo que sigue siendo inalcanzable es la predicción precisa del “cuándo”. Los sistemas actuales no permiten alertar con días u horas de antelación, sino apenas segundos o minutos antes del impacto, a través de redes de detección temprana.
La ciencia sí ha logrado identificar zonas críticas de riesgo. Desde la Falla de San Andrés en California hasta el Cinturón de Fuego del Pacífico, hay regiones donde la probabilidad de sismos es conocida y elevada. Pero el conocimiento del “dónde” no basta si no se acompaña de políticas públicas, construcción antisísmica y educación preventiva que reduzcan el impacto humano y económico.
Un punto clave en la discusión es el uso de modelos geofísicos avanzados. Herramientas como el GPS satelital, el radar interferométrico (InSAR) y la inteligencia artificial se están usando para monitorear la deformación del suelo y patrones previos a sismos. Aunque prometedores, estos modelos aún no permiten predicciones específicas, sino estimaciones de riesgo a largo plazo.
Más allá de la predicción, el gran reto sigue siendo la prevención. Ciudades como Tokio o Santiago de Chile han invertido en normativas de construcción rigurosas, simulacros y sistemas de alerta. En contraste, otras regiones vulnerables carecen de infraestructuras resistentes o de planes de evacuación efectivos. Esto explica por qué dos terremotos con magnitudes similares pueden tener consecuencias radicalmente distintas.
En paralelo, hay una creciente preocupación por los llamados “terremotos inducidos”, aquellos provocados por actividades humanas como la fractura hidráulica (fracking), la minería profunda o incluso la inyección de aguas residuales en el subsuelo. Estos eventos, aunque más localizados, plantean nuevos dilemas éticos y legales sobre la relación entre desarrollo industrial y seguridad geológica.
El desafío sísmico es, en el fondo, una carrera entre el conocimiento científico y la urgencia social. No podemos evitar que la Tierra tiemble, pero sí podemos reducir sus efectos catastróficos. La clave está en combinar ciencia, tecnología y voluntad política para construir un futuro menos vulnerable ante la fuerza impredecible de nuestro planeta.
Referencias: USGS - Earthquake Hazards, Aprenda sobre terremotos - USGS
Continúa informándote
Qué diferencia hay entre lava y magma y por qué no son lo mismo
Aunque se usen como lo mismo el magma está oculto bajo la corteza y la lava es la roca fundida que emerge del volcán perdiendo gases y volviéndose más espesa
Qué ocurre cuando la ciencia choca con intereses económicos y políticos
Cuando la evidencia científica choca con intereses económicos o políticos suele ser ignorada o atacada, lo que retrasa decisiones y aumenta su coste social
La actividad solar dejó huella en los hielos de la Antártida durante milenios
Un estudio internacional revela que los ciclos solares influyeron en la estabilidad del hielo costero antártico durante los últimos 3.700 años
Un cambio químico en los océanos pudo poner fin a la era de invernadero de la Tierra
Un estudio revela que la fuerte caída del calcio en los océanos durante los últimos 66 millones de años pudo reducir el CO₂ atmosférico y enfriar el clima global
La circulación del Atlántico se mantuvo activa durante la última glaciación
Un estudio muestra que las grandes corrientes del Atlántico siguieron activas durante la última edad de hielo, manteniendo el transporte de calor hacia el Atlántico Norte
Las rocas volcánicas revelan una colisión temprana entre América Central y del Sur
Un estudio geológico basado en propiedades magnéticas de rocas volcánicas sugiere que la colisión entre Centroamérica y Sudamérica ocurrió antes de lo estimado