Los agricultores latinoamericanos enfrentan incertidumbre ante posibles sanciones secundarias de Estados Unidos contra compradores de fertilizantes rusos, que son esenciales para cultivos desde aguacates mexicanos hasta soja y maíz brasileños, sin alternativas inmediatas para cubrir la demanda regional.
Brasil, que cubrió un tercio de su demanda con 3.700 millones de dólares en importaciones rusas el año pasado, prácticamente carece de alternativas para llenar el vacío si esos flujos se detienen, según expertos de la industria y el mayor productor mundial de soja.
Los envíos de fertilizantes rusos a Brasil aumentaron 30% en el primer semestre de 2025, según la Asociación de Productores de Fertilizantes de Rusia, mientras el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, destacó a Brasil entre países que podrían verse afectados "muy duramente" por sanciones.
Nuevas sanciones contra importaciones rusas podrían "hacer inviable la producción de soja y maíz", advirtió Lucas Beber, vicepresidente del grupo brasileño Aprosoja, subrayando la dependencia crítica del sector agrícola nacional de estos insumos externos fundamentales.
México importó más de 580 millones de dólares en fertilizantes rusos el año pasado, siendo Rusia su principal proveedor. Las sanciones afectarían compras de urea, el fertilizante más utilizado en maíz, sorgo, trigo y aguacate, según Raúl Urteaga, exdirector de asuntos internacionales de la Secretaría de Agricultura.
El impacto alcanzaría directamente a consumidores estadounidenses, ya que Estados Unidos representa más del 80% de las exportaciones de aguacate mexicano, un mercado valorado en 3.000 millones de dólares. Los precios del aguacate podrían dispararse si los productores utilizan fertilizantes alternativos más costosos.
Colombia también depende significativamente de Rusia, que proporciona aproximadamente una cuarta parte de sus importaciones de fertilizantes, afectando la producción de frutas, flores y café destinados al mercado estadounidense en este país productor clave de la región.
El Banco Mundial identificó los costos de fertilizantes como factor de inflación alimentaria en América Central, contribuyendo a una crisis del costo de vida que ha alimentado la migración hacia el norte, complicando la situación socioeconómica regional.
Incluso Mosaic, empresa estadounidense que cortó lazos con proveedores rusos, expresó temor de que nuevas disrupciones comerciales con uno de los tres principales productores mundiales de fertilizantes alimenten la volatilidad de precios en el sector agrícola global.
Eduardo Monteiro, gerente general de Mosaic en Brasil, indicó que las tensiones geopolíticas retrasaron las ventas a agricultores brasileños para el próximo ciclo de cultivo, comprometiendo entregas oportunas para la siembra de soja que comienza en septiembre.
Brasil planea reducir casi a la mitad su dependencia de fertilizantes extranjeros, mientras México aspira aumentar la producción nacional del 33% al 80%. Sin embargo, ambos proyectos han avanzado lentamente por falta de financiación, costos de recursos minerales y precios elevados del gas natural.