OpenAI ha trazado un ambicioso horizonte para su tecnología. Según su director ejecutivo, Sam Altman, la compañía espera desarrollar un “investigador legítimo de IA” totalmente automatizado antes de 2028. Este sistema, afirmó, será capaz de ejecutar proyectos de investigación complejos sin supervisión humana directa, marcando un salto decisivo en la evolución del aprendizaje profundo.
El anuncio se realizó durante una transmisión en vivo en la que Altman y el científico jefe de la compañía, Jakub Pachocki, explicaron los avances recientes de la empresa. OpenAI dice estar encaminada a tener un asistente de investigación funcional para 2026 y una versión completamente autónoma dos años después, capaz de resolver tareas de alta complejidad científica.
Altman subrayó que este avance coincide con la transición de OpenAI hacia una corporación de beneficio público, un cambio que, según dijo, le permitirá financiar de forma más estable sus objetivos de largo plazo.
OpenAI acelera su hoja de ruta hacia la inteligencia científica autónoma
El investigador de IA que OpenAI proyecta no será un sustituto de los científicos humanos, sino un colaborador capaz de proponer hipótesis, diseñar experimentos y analizar resultados. Pachocki explicó que estos modelos pueden gestionar tareas con un horizonte de análisis de varias horas, algo que pronto se ampliará gracias a un incremento drástico en el tiempo de cómputo dedicado a cada problema.
El objetivo es lograr una inteligencia capaz de descubrir patrones o leyes naturales más rápido que un equipo de investigadores humanos. OpenAI cree que una IA con esa capacidad podría acelerar la innovación científica en áreas como la medicina, la energía o los materiales avanzados.
Para lograrlo, la empresa apuesta por dos vías: la mejora continua de sus algoritmos y la expansión masiva de su infraestructura de computación global.
Una nueva estructura y billonaria inversión para sostener la visión
Altman anunció que OpenAI invertirá más de 1,4 billones de dólares en los próximos años para desplegar hasta 30 gigavatios de infraestructura tecnológica. Esta inversión busca garantizar la capacidad de procesamiento necesaria para los modelos de investigación y acelerar su entrenamiento.
Bajo su nueva estructura, la Fundación OpenAI controlará el 26 % de la organización y supervisará los proyectos enfocados en seguridad y ética. La entidad sin fines de lucro también destinará 25 mil millones de dólares a la aplicación de la IA en investigación médica y científica.
“Nuestro objetivo no es solo construir máquinas más inteligentes, sino hacer que esa inteligencia sirva para el progreso humano”, concluyó Altman. “Si lo hacemos bien, la ciencia del futuro podría avanzar a un ritmo que hoy apenas podemos imaginar”.