Al menos cuatro personas perdieron la vida en la ciudad de Globe, Arizona, luego de que lluvias torrenciales arrasaran con vehículos y anegaran instalaciones industriales. Las autoridades confirmaron que la crecida arrastró más de mil contenedores de explosivos, lo que obligó a suspender las operaciones de rescate por el riesgo de detonaciones.
La tormenta tropical Imelda, que ya golpeó Cuba y las Bahamas, continúa desplazándose hacia el Atlántico norte con vientos sostenidos que superan los 100 kilómetros por hora. En Nassau, calles y viviendas quedaron inundadas tras precipitaciones de más de 30 centímetros en pocas horas.
En la isla de Providence, las autoridades cerraron comercios, oficinas y suspendieron todos los vuelos ante el paso de Imelda. Los residentes fueron llamados a permanecer en sus casas hasta nuevo aviso, mientras cuadrillas de emergencia trabajan para contener los daños costeros.
El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos advirtió que Imelda podría fortalecerse en las próximas 24 horas y alcanzar categoría de huracán rumbo a la costa este del país. Los modelos de predicción muestran un giro hacia el noreste, aunque existe incertidumbre sobre la intensidad de la tormenta al acercarse a Carolina del Sur y Carolina del Norte.
El gobernador de Carolina del Sur emitió una alerta preventiva para las comunidades costeras, instando a preparar planes de evacuación. En Carolina del Norte, el estado de emergencia ya fue declarado ante la amenaza de intensas lluvias y ráfagas de viento que podrían provocar inundaciones repentinas.
Mientras tanto, el huracán Humberto, de categoría 4, avanza sobre el Atlántico y mantiene su trayectoria hacia las Bermudas. Aunque se espera que pierda fuerza en los próximos días, sus bandas nubosas aún representan un riesgo importante para el archipiélago.
La cercanía entre Imelda y Humberto plantea un escenario inusual, la posibilidad de que ambas tormentas interactúen bajo el denominado efecto Fujiwhara. Este fenómeno meteorológico puede hacer que los sistemas giren uno alrededor del otro, desviando sus trayectorias de manera impredecible.
Los expertos subrayan que la intensidad de estas tormentas se ve favorecida por océanos cada vez más cálidos. El calentamiento global amplifica las condiciones para que ciclones tropicales alcancen mayor potencia y dejen un saldo más devastador en las regiones costeras.
El Servicio Meteorológico Nacional insistió en que la situación se mantiene “altamente dinámica” y llamó a la población de la costa este a seguir de cerca los reportes oficiales. La combinación de lluvias extremas, marejadas ciclónicas y vientos huracanados podría convertir a Imelda en uno de los eventos más significativos de la temporada.