La aerolínea rusa Aeroflot enfrentó un ciberataque masivo el lunes, lo que provocó la cancelación de más de 50 vuelos de ida y vuelta. El incidente causó caos en los aeropuertos rusos, especialmente durante una temporada alta de vacaciones, e interrumpió viajes de miles de pasajeros.
Dos grupos hacktivistas pro-Ucrania, Silent Crow y Belarusian Cyberpartisans, se han atribuido públicamente el ataque. En comunicados publicados en redes sociales, afirmaron haber penetrado profundamente los sistemas de Aeroflot, destruyendo 7.000 servidores y obteniendo control sobre las computadoras personales de empleados, incluidos altos directivos.
El grupo Silent Crow declaró: “¡Gloria a Ucrania! ¡Viva Bielorrusia!” mientras Belarusian Cyberpartisans añadió: “Estamos ayudando a los ucranianos en su lucha contra el ocupante, llevando a cabo un ciberataque contra Aeroflot y paralizando a la mayor aerolínea de Rusia”. Ambos grupos son conocidos por llevar a cabo ataques similares contra empresas y organismos estatales rusos desde el inicio del conflicto en Ucrania.
La fiscalía rusa confirmó que el sistema de Aeroflot fue comprometido por un ataque informático y abrió una investigación criminal. Según fuentes oficiales, el ataque no solo afectó al sistema de reservas, sino también a las operaciones internas, incluyendo gestión de empleados y datos de pasajeros.
El Kremlin calificó el incidente como “alarmante” y señaló que es un ejemplo más de cómo Rusia está bajo constantes ataques digitales. El portavoz presidencial, Dmitri Peskov, dijo que “la amenaza de los hackers persiste para todas las grandes empresas que prestan servicios a la población”, indicando preocupación por la vulnerabilidad de infraestructuras críticas.
Los legisladores rusos también reaccionaron con dureza. Anton Gorelkin, destacado miembro del Parlamento, advirtió que “no debemos olvidar que la guerra contra nuestro país se libra en todos los frentes, incluido el digital. Y no descarto que los 'hacktivistas' que se atribuyeron la responsabilidad del incidente estén al servicio de estados hostiles.”
Por otro lado, Anton Nemkin, otro parlamentario, pidió investigar no solo a los responsables del ataque, sino también a las autoridades rusas por posibles fallas sistémicas en la protección de sus sistemas críticos. Esta crítica refleja una creciente inquietud dentro del gobierno sobre la seguridad cibernética de las empresas clave.
Los pasajeros expresaron frustración en redes sociales, especialmente en VK, debido a la falta de información clara por parte de Aeroflot. Malena Ashi escribió: “Llevo en el aeropuerto de Volgogrado desde las 3:30. El vuelo ha sido reprogramado por tercera vez.
Esta vez fue reprogramado para las 14:50 aproximadamente, y debía salir a las 5:00.” Yulia Pakhota, otra afectada, señaló: “El centro de llamadas no está disponible, el sitio web no está disponible, la aplicación no está disponible. ¿Cómo puedo devolver un billete o cambiarlo para el siguiente vuelo?”
Aeroflot anunció que trabajaba para restablecer los sistemas y minimizar el impacto en sus operaciones. La empresa prometió que los pasajeros afectados podrían obtener un reembolso o reprogramar sus vuelos una vez que los sistemas volvieran a estar disponibles.
Mientras tanto, varios empleados revelaron que los equipos de soporte técnico habían estado trabajando incansablemente desde el amanecer para contener el daño y evitar filtraciones de datos sensibles.