Un nuevo estudio publicado en la Revista Europea de Ficología revela que ciertas algas rojas utilizan una sofisticada combinación de color y química para defenderse de los peces que se alimentan de ellas. El equipo liderado por el investigador Kawai Hiroshi, de la Universidad de Kobe, descubrió que las puntas azules en los brotes jóvenes de algunas algas no son decorativas, sino señales de advertencia funcionales que indican la presencia de compuestos repelentes.
El hallazgo proporciona la primera evidencia de que estas algas podrían estar empleando coloración estructural como un medio de comunicación interespecífica. En la especie Asparagopsis taxiformis, se identificaron microesferas reflectantes que producen un color azul en las puntas de crecimiento. Estas microesferas, presentes en células glandulares, reflejan luz azul cuando tienen tamaño uniforme, y se vuelven blancas al madurar y perder esa regularidad.
Las algas rojas obtienen su característico color debido a los pigmentos fotosintéticos que utilizan para captar luz, pero en ciertas condiciones marinas su apariencia cambia. Kawai, buceador y psicólogo de la Universidad de Kobe, observó en sus expediciones que algunas algas que deberían lucir rojas se veían blancas, y que en sus extremos tenían un matiz azul llamativo. Esta observación motivó su investigación en aguas profundas, un entorno que requiere buceo especializado y recolección cuidadosa debido a la fragilidad de las muestras.
El color azul, observado en las puntas jóvenes, se asocia con una sustancia altamente reactiva que actúa como repelente para los peces herbívoros. Según Kawai, el efecto del repelente se intensifica cuando va acompañado de un color llamativo como el azul. En cambio, las zonas blancas alrededor de las estructuras reproductivas del alga podrían tener una función de camuflaje frente a los depredadores visuales que buscan el rojo natural de estas especies.
Los peces herbívoros abundan en aguas tropicales, donde las altas temperaturas favorecen la digestión de este tipo de alimento. La prevalencia de estas algas con puntas azules en esas regiones sugiere que la evolución de esta coloración estructural está relacionada con la presión de depredación. A medida que el calentamiento global hace migrar a estos peces hacia latitudes más altas, las algas que carecen de mecanismos de defensa visual podrían estar en mayor riesgo.
Para confirmar sus hipótesis, el equipo utilizó microscopía electrónica avanzada, lo que permitió observar las estructuras internas responsables del fenómeno óptico. Esta investigación, realizada en colaboración con un experto de la Universidad de Hokkaido, sienta las bases para futuras exploraciones sobre cómo las algas marinas perciben y responden a su entorno mediante señales visuales y químicas combinadas.
El descubrimiento de que los colores pueden tener un papel activo en la defensa de organismos no animales abre una nueva perspectiva sobre la ecología subacuática. Kawai señala que este tipo de estudios también permite entender mejor cómo el cambio climático afecta las interacciones entre especies y la supervivencia de ecosistemas marinos vulnerables.
La Universidad de Kobe, fundada en 1902, es una institución nacional reconocida por su investigación interdisciplinaria. Con casi 16.000 estudiantes y 1.700 docentes, se ha consolidado como un centro de innovación científica capaz de conectar el conocimiento con los desafíos sociales y ambientales contemporáneos.
Referencias: European Journal of Phycology – Kawai & Motomura (2025)