Por qué algunos recuerdos se borran en días y otros se quedan toda la vida
A veces olvidas un nombre a las pocas horas y, sin embargo, recuerdas con una nitidez absurda una escena de hace veinte años: una frase, una mirada, un olor. Esa diferencia no es solo “falta de interés” o “mala memoria”. Es una pista de que el cerebro no guarda las experiencias como un disco duro, sino como una apuesta: decide qué vale la pena sostener y qué puede dejar caer.