La Puerta del Infierno pierde fuerza, pero el problema real está bajo tierra
En mitad del desierto de Karakum, en Turkmenistán, el cráter de Darvaza lleva décadas ardiendo. Durante años fue una imagen casi irreal: un agujero abierto en la tierra, lleno de fuego, visible desde lejos y convertido en símbolo turístico de un accidente energético que nunca terminó de apagarse.