Una encuesta de Reuters/Ipsos reveló que el 71% de los estadounidenses teme que la inteligencia artificial deje a demasiadas personas sin trabajo de forma permanente. El sondeo, realizado durante seis días y con más de 4.400 adultos, refleja un aumento de la desconfianza hacia una tecnología que avanza más rápido de lo que la sociedad parece asimilar.
Aunque la tasa de desempleo en Estados Unidos se mantiene baja, alrededor del 4,2% en julio, la percepción ciudadana es distinta. Muchos consideran que la IA está transformando empleos e industrias de manera irreversible, lo que alimenta el temor a que profesiones enteras desaparezcan sin alternativas claras para los trabajadores desplazados.
El auge de la inteligencia artificial se disparó tras el lanzamiento de ChatGPT a finales de 2022, consolidándose como la aplicación de mayor crecimiento en la historia. Desde entonces, gigantes tecnológicos como Microsoft, Google y Meta han invertido masivamente en esta industria, generando tanto entusiasmo como preocupación en el público.
Más allá del empleo, la encuesta mostró que el 77% de los participantes cree que la IA podría ser utilizada para fomentar el caos político. El uso de videos manipulados y contenidos falsos ya ha encendido las alarmas, con casos recientes en los que líderes políticos difundieron imágenes generadas artificialmente que nunca ocurrieron en la realidad.
El ámbito militar es otro foco de inquietud. El 48% de los encuestados considera que la IA nunca debería emplearse para seleccionar objetivos de ataques, frente a un 24% que avala esa posibilidad. La falta de consenso refleja la dificultad de establecer límites éticos en un terreno donde la automatización podría tener consecuencias fatales.
El consumo energético de la inteligencia artificial también preocupa. Un 61% de los encuestados expresó inquietud por la cantidad de electricidad que requieren los centros de datos que alimentan estos sistemas. Incluso Google ha firmado acuerdos con compañías eléctricas para reducir la carga en momentos de alta demanda en la red.
Las implicaciones sociales tampoco son menores. Dos tercios de los estadounidenses temen que las relaciones humanas se vean afectadas por la dependencia hacia compañeros virtuales de IA, mientras que las opiniones están divididas sobre el impacto en la educación: un 36% cree que ayudará, un 40% opina lo contrario.
Los resultados reflejan un país dividido entre la fascinación y el recelo. Mientras las empresas apuestan por la inteligencia artificial como motor de innovación, la opinión pública exige mayor transparencia y regulación para evitar que el progreso tecnológico desemboque en desigualdad, desinformación y pérdida de control social.
Fuente: Reuters