El alcalde de Noblejas, Agustín Jiménez, ha decidido comenzar una huelga de hambre como medida de presión para reclamar la construcción de un instituto de Educación Secundaria en la localidad. Según denuncia, el compromiso fue adquirido en 2007 por el Gobierno de Castilla-La Mancha, pero 18 años después sigue sin cumplirse.
Con 42 años al frente del Ayuntamiento y a sus 76 años de edad, Jiménez asegura que no tiene miedo a las consecuencias de esta acción. Afirma sentirse traicionado por la Junta, a la que acusa de castigar políticamente al municipio y de ignorar reiteradamente las peticiones de los vecinos y de la corporación local.
El regidor recuerda que fue el propio Ejecutivo autonómico quien se comprometió a levantar el instituto, y que desde 2011 han ofrecido propuestas de colaboración para hacerlo realidad, sin obtener respuesta alguna. “No se puede engañar a la gente”, insistió al anunciar su decisión de dejar de comer indefinidamente.
Jiménez inició el ayuno el lunes a las siete de la mañana, en lo que califica como una “llamada de atención” para que se cumpla lo prometido. Asegura que continuará la huelga hasta que la Junta establezca una solución definitiva e irreversible para Noblejas.
La protesta no solo refleja el malestar del alcalde, sino también el de la comunidad educativa local, que impulsó la campaña “Instituto en Noblejas Ya”. La iniciativa cuenta con el respaldo de más de 2.500 firmas recogidas este verano, con el apoyo del Ayuntamiento y de numerosos vecinos.
No es la primera vez que el alcalde recurre a esta medida. En 2012 ya protagonizó un ayuno en protesta contra los impagos del Ejecutivo regional, entonces liderado por María Dolores de Cospedal. Aquella vez, su huelga duró seis días y se sumaron otros regidores de la región en situaciones similares.
Jiménez sostiene que no se trata de un gesto simbólico ni de un “canto de cisne”, sino de una medida seria para forzar un cambio. Critica que la Junta, bajo el mandato de Emiliano García-Page, ha tenido casi una década para rectificar y aún no ha dado pasos concretos.
La situación ha reavivado el debate político en Castilla-La Mancha, donde desde la oposición se exige atender la petición histórica del municipio. Mientras tanto, el alcalde asegura que seguirá adelante “hasta donde le permita su fortaleza física”.