El mercado global de minerales críticos vive una transformación marcada por la creciente tensión entre China y Estados Unidos. A pesar de la prohibición impuesta por Pekín sobre la exportación de minerales estratégicos como el antimonio, galio y germanio a EE. UU., las empresas estadounidenses han logrado mantener el suministro mediante rutas comerciales alternativas, según revelan datos aduaneros recientes.
Desde la entrada en vigor de la restricción china, el flujo de minerales hacia territorio estadounidense no solo se ha sostenido, sino que incluso ha aumentado en algunos casos. Esto ha sido posible gracias a la importación a través de terceros países como Tailandia y México, que han visto dispararse sus exportaciones de óxidos de antimonio y otros materiales a Estados Unidos en los últimos meses.
Expertos del sector advierten que, si bien China controla la producción mundial de estos minerales, las empresas chinas han encontrado formas de continuar el comercio indirecto, eludiendo las sanciones mediante el llamado transbordo: los materiales salen de China con destino a otros países, donde son reetiquetados antes de ser enviados a su destino final en Norteamérica.
Los registros comerciales muestran que compañías como Thai Unipet, subsidiaria de un grupo chino, han multiplicado los envíos de antimonio desde Tailandia hacia Estados Unidos. De diciembre a abril, las importaciones estadounidenses desde Tailandia y México superaron el volumen acumulado de casi tres años anteriores, reflejando el nuevo patrón comercial.
El Departamento de Comercio de Estados Unidos, aunque consciente de las prácticas de transbordo, no prohíbe a las empresas estadounidenses adquirir estos minerales si la transacción cumple con la legalidad vigente. Por su parte, el Ministerio de Comercio de China ha reconocido la dificultad de impedir totalmente el flujo internacional, especialmente en mercados con fuerte demanda tecnológica y militar.
El redireccionamiento de las exportaciones chinas ha tenido un efecto inmediato en los precios internacionales. La escasez relativa y los mayores riesgos logísticos han disparado los precios del galio, germanio y antimonio a niveles récord, beneficiando a intermediarios y penalizando a los sectores que dependen de estos insumos para la fabricación de semiconductores, baterías y componentes electrónicos avanzados.
A pesar de la campaña de Pekín para endurecer los controles y sancionar el contrabando, la realidad es que el comercio internacional se adapta rápidamente a los cambios regulatorios. Las empresas chinas y estadounidenses demuestran gran creatividad para sortear las restricciones, mientras los gobiernos buscan fortalecer sus cadenas de suministro y garantizar la seguridad nacional ante posibles nuevas crisis.
El caso pone de relieve la compleja interdependencia global en torno a los minerales críticos, esenciales para la economía digital y la industria verde. A largo plazo, la pugna por el control de estos recursos continuará marcando la agenda geopolítica y acelerando la búsqueda de proveedores alternativos y tecnologías de reciclaje.
Fuente: Reuters