La observación de la corona solar, la región más externa y misteriosa de la atmósfera del Sol, ha representado un desafío histórico para la astrofísica. Los eclipses solares totales ofrecen breves ventanas para estudiar esta zona, pero su rareza y corta duración han limitado durante décadas los avances en la comprensión de los procesos físicos que ocurren en la corona, cruciales para entender el clima espacial y las tormentas solares que afectan a la Tierra.
En respuesta a esta limitación, un equipo internacional liderado por investigadores del University College de Londres (UCL), la Universidad de Aberystwyth y el Centro Espacial de Surrey ha presentado la Misión de Ocultación Solar Basada en la Luna (MESOM). Su objetivo: utilizar la sombra de la Luna y un minisatélite especialmente diseñado para crear eclipses solares artificiales en el espacio, permitiendo observaciones prolongadas y sin las interferencias de la atmósfera terrestre.
La idea central de MESOM es colocar un pequeño satélite en una órbita precisa, alineada con la sombra proyectada por la Luna sobre el espacio exterior. Gracias a esta configuración orbital, el satélite experimentará alineamientos que simulan eclipses solares totales aproximadamente una vez cada mes lunar. A diferencia de los eclipses terrestres, que suelen durar pocos minutos, MESOM podría ofrecer hasta 48 minutos continuos de observación directa de la corona solar interna, multiplicando exponencialmente el tiempo de acceso científico.
Este ambicioso plan permitirá captar detalles inéditos de la dinámica y estructura de la corona, la capa solar donde se originan las tormentas solares, las eyecciones de masa coronal y los procesos responsables del calentamiento coronal, que elevan la temperatura del plasma solar a millones de grados. MESOM pretende captar hasta 80 eclipses solares espaciales durante su misión, un récord sin precedentes en la historia de la observación solar.
Entre los instrumentos que llevará a bordo, destaca un generador de imágenes coronal de alta resolución, desarrollado en colaboración con el Laboratorio de Investigación Naval de los EE. UU. Este instrumento permitirá tomar fotografías detalladas de las estructuras más internas de la corona, observando a menos de 1,02 radios solares, es decir, acercándose a solo 56.000 kilómetros de la superficie del Sol. Para comparar, la misión europea Proba-3 observa desde 1,1 radios solares, por lo que MESOM permitirá un acercamiento inédito.
El satélite también contará con un espectrómetro de masas coronal, desarrollado entre la Universidad de Aberystwyth y el Mullard Space Science Laboratory (UCL), que analizará la composición química y las propiedades físicas del plasma coronal. Además, un espectropolarímetro aportado por el Consorcio Español de Física Solar y Espacial (S3PC) permitirá estudiar la configuración y evolución del campo magnético solar, clave para entender las manchas solares, erupciones y otros fenómenos energéticos.
La misión MESOM no solo revolucionará la física solar, sino que puede transformar la predicción del clima espacial. Entender el comportamiento de la corona interna es esencial para anticipar las tormentas solares y las eyecciones de masa coronal que, al llegar a la Tierra, pueden causar apagones eléctricos, daños a satélites, interferencias en las comunicaciones y peligros para los astronautas. Disponer de una ventana observacional permanente y de alta calidad facilitará la identificación temprana de eventos extremos y la toma de medidas preventivas.
Otro aspecto innovador de MESOM es su coste y eficiencia. Se trata de una misión de clase F de la Agencia Espacial Europea (ESA), con un presupuesto máximo de 205 millones de euros y un desarrollo previsto inferior a ocho años. Su tamaño compacto, su enfoque en un único objetivo científico y el aprovechamiento de la órbita lunar la hacen viable y asequible frente a misiones solares tradicionales, más costosas y complejas.
El equipo internacional que impulsa MESOM ha presentado ya la propuesta oficial a la ESA y espera una decisión antes de fin de año. Si resulta seleccionada, la misión podría ser lanzada entre 2026 y 2028, marcando el inicio de una nueva era para la observación solar y la investigación del clima espacial. La comunidad científica ve en MESOM una oportunidad única para responder a preguntas aún abiertas sobre la estructura, dinámica y evolución de la corona solar, así como para mejorar la protección de infraestructuras críticas en la Tierra.
Los eclipses solares artificiales en el espacio representan un salto conceptual y tecnológico en la forma de estudiar el Sol. MESOM, si llega a ejecutarse, pondrá a prueba una estrategia innovadora que podría ser replicada para otros objetivos astronómicos, demostrando cómo la combinación de creatividad orbital, cooperación internacional y tecnología de vanguardia puede resolver algunos de los desafíos más antiguos de la astronomía.
Fuentes: National Astronomy Meeting (NAM)