Una nueva encuesta de la Universidad de Michigan revela que los adultos mayores están adoptando la inteligencia artificial con una actitud de "bienvenida cautelosa": el 55% de personas mayores de 50 años ha utilizado alguna tecnología de IA, pero el 92% quiere saber claramente cuándo la información que consume está generada artificialmente.
El estudio, parte de la Encuesta Nacional sobre Envejecimiento Saludable, encuestó a 2.883 adultos de 50 a 97 años y encontró que aunque la generación mayor muestra curiosidad hacia la IA, también mantiene un escepticismo saludable sobre sus riesgos, especialmente en información relacionada con salud.
Los hallazgos más destacados muestran que el 80% de usuarios de asistentes de voz como Alexa, Siri o Google Nest consideran estos dispositivos beneficiosos para vivir de forma independiente y segura en casa, siendo el 28% quienes los califican como "muy beneficiosos" para este propósito.
El 35% utiliza dispositivos de seguridad mejorados con IA, y casi todos los que los han probado los consideran útiles para su independencia doméstica. Sin embargo, cuando se trata de información de salud, la cautela aumenta significativamente.
Desconfianza en información médica generada por IA
Solo el 14% ha utilizado IA para recibir información médica, y entre quienes lo han hecho, casi la mitad (47%) preferiría una interacción humana presencial o telefónica para estos propósitos. Apenas el 26% considera que IA e interacción humana son equivalentes en temas de salud.
"Esta incapacidad para distinguir la información verificada de la falsa es especialmente importante cuando se trata de información de salud", explica el Dr. Jeffrey Kullgren, director de la encuesta. Los datos muestran que personas con salud física o mental regular o mala desconfían más de su capacidad para detectar información incorrecta generada por IA.
La preocupación es justificada considerando que estafadores ya utilizan tecnología de voz basada en IA para intentar engañar a adultos mayores por teléfono, creando "alucinaciones" y contenido deepfake que suena creíble pero es falso.
Los adultos mayores están divididos sobre el impacto futuro: el 53% cree que la IA hará más daño que bien, mientras que el resto opina lo contrario. El 81% quiere información sobre riesgos, comparado con el 58% interesado en beneficios, y solo el 35% expresa interés en usar IA cotidianamente.
En términos de confianza, casi la mitad (49%) tiene cierta confianza en información generada por IA, pero solo el 4% confía mucho en ella. Crucialmente, la mitad admite no sentirse capaz de detectar cuándo la información de IA es incorrecta.
"El interés casi universal en el etiquetado claro de información generada por IA debería ser considerado por responsables políticos y la industria", señala la profesora Robin Brewer, quien colaboró en el estudio. Esta demanda sugiere que los adultos mayores quieren adoptar IA de manera informada, no ciega.