Publicado: 30 mar. 2025

El rover Perseverance encuentra una misteriosa roca en Marte con esferas similares a huevos de araña

Una roca cubierta por cientos de diminutas esferas oscuras ha sido descubierta por el rover Perseverance en Marte, generando nuevas preguntas sobre la geología y el pasado del planeta rojo.

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Autor - Aldo Venuta Rodríguez

Primer plano de una roca marciana con cientos de esferas oscuras adheridas, captada por la SuperCam del rover Perseverance.
Una extraña roca hallada por el rover Perseverance presenta esferas milimétricas que podrían revelar pistas sobre la historia geológica de Marte. (Créditos: NASA/JPL-Caltech/LANL/CNES/IRAP)

El hallazgo tuvo lugar en Witch Hazel Hill, una elevación dentro del cráter Jezero, donde Perseverance lleva meses explorando. La roca, apodada "Bahía de San Pablo", destaca por su extraña textura: está recubierta de pequeñas esferas de aproximadamente un milímetro de diámetro, muchas de ellas rotas o con orificios, lo que sugiere procesos erosivos desconocidos.

Lo más desconcertante es que se trata de una roca flotante, es decir, que no se encuentra en el lugar donde se formó originalmente. Según los científicos, esta falta de contexto geológico complica su interpretación, pero también podría ofrecer pistas sobre cómo el material rocoso es transportado en Marte.

Una de las hipótesis plantea que la roca se formó como resultado del impacto de un meteorito, que habría vaporizado materiales antes de condensarlos en forma de esferas. Si esto se confirma, su ubicación actual podría estar muy alejada de su punto de origen, lo que abriría nuevas líneas de estudio sobre los efectos de impactos violentos en el planeta.

El rover Perseverance se toma una selfie en Marte mostrando su brazo robótico y el paisaje del cráter Jezero.
Rover Perseverance captura una selfie en la superficie de Marte durante una de sus misiones de exploración. (Créditos: NASA/JPL-Caltech)

Otra posibilidad es que la roca haya rodado por las laderas de Witch Hazel Hill, proveniente de capas más oscuras detectadas desde la órbita. Si su composición coincide con la de esas capas, podría indicar actividad volcánica antigua, interacción con agua subterránea o incluso rastros de impactos pasados más antiguos de lo que se creía.

Este tipo de formaciones son especialmente valiosas para la NASA porque permiten reconstruir la historia geológica de Marte y evaluar si en algún momento el planeta tuvo condiciones propicias para la vida. Algunas muestras recolectadas en la zona podrían incluso contener evidencia fosilizada de microorganismos, un objetivo clave de la misión.

Las muestras más prometedoras serán seleccionadas para la misión Mars Sample Return, prevista para la década de 2030, que traerá a la Tierra fragmentos del suelo marciano por primera vez. Estudiarlas con instrumentación avanzada permitirá confirmar si alguna vez hubo vida en Marte o si estos hallazgos solo reflejan procesos geológicos aún poco comprendidos.