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Satélites europeos logran el primer eclipse solar artificial y revelan la corona del Sol como nunca antes

Satélites de la ESA consiguen el primer eclipse solar artificial y permiten observar la corona solar con un detalle sin precedentes

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El Sol cubierto por un disco negro
Eclipse solar artificial captado por el coronógrafo ASPIICS a bordo de Proba-3. La ocultación permite revelar la tenue corona solar, normalmente invisible. Crédito: ESA / Proba-3 / ASPIICS / WOW.

La Agencia Espacial Europea (ESA) ha dado un salto histórico en la observación del Sol gracias a la misión Proba-3, formada por dos satélites capaces de crear eclipses solares artificiales en órbita. Este logro científico y tecnológico abre una ventana inédita para estudiar la corona solar, una de las regiones más enigmáticas y activas de nuestra estrella.

La misión consiste en una compleja coreografía, dos satélites vuelan en formación extremadamente precisa a solo 150 metros de distancia. Uno de ellos porta un disco ocultador de fibra de carbono y plástico que bloquea la luz solar, permitiendo al segundo satélite —equipado con un coronógrafo y avanzados instrumentos ópticos— captar imágenes limpias de la corona solar.

El alineamiento entre ambos satélites requiere una precisión milimétrica, imposible de conseguir desde Tierra. Para ello, los sistemas autónomos emplean navegación GPS, sensores estelares, láseres y comunicaciones por radio, ajustando la posición en tiempo real y evitando desviaciones que arruinarían el efecto de eclipse.

En marzo de 2025, la misión logró alinearse durante varias horas y registrar hasta diez eclipses solares artificiales. Los científicos de la ESA combinaron múltiples exposiciones y frecuencias de luz para reconstruir imágenes sin precedentes de la corona, mostrando detalles estructurales y dinámicos nunca vistos.

Las dos naves espaciales de Proba-3 se alinean a 150 m una de otra; la frontal eclipsa el Sol mientras la posterior observa la corona
Concepto artístico de la misión Proba-3: una sonda eclipsa el Sol y la otra observa la corona desde 150 m de distancia, formando un coronógrafo de formación. Crédito: ESA / P. Carril.

Las imágenes revelan la corona en distintos espectros, incluyendo la luz visible y la emitida por elementos como el hierro ionizado, clave para comprender los procesos físicos extremos que ocurren en la atmósfera solar. Esta información es fundamental para estudiar el origen del viento solar y las eyecciones de masa coronal, que pueden provocar tormentas geomagnéticas en la Tierra.

Los resultados iniciales se presentaron en el Salón Aeronáutico de París, despertando gran entusiasmo entre los especialistas. “Ver la corona con tal nitidez sin procesamiento digital especial es un avance extraordinario”, destacó Andrei Zhukov, científico principal de la misión, que subrayó la importancia de poder observar la totalidad solar a demanda, algo imposible con los eclipses naturales.

Mientras los eclipses solares naturales solo ocurren cada 18 meses en promedio y duran unos minutos, Proba-3 podrá generar hasta dos eclipses artificiales semanales y mantener la totalidad durante varias horas. En la fase operativa, se esperan cerca de 200 eclipses y más de mil horas de observación científica detallada.

La separación física entre el disco ocultador y el telescopio es lo que distingue a Proba-3 de misiones anteriores, donde ambos elementos compartían una única nave. Este diseño permite observar las capas más internas y dinámicas de la corona, que antes quedaban ocultas o distorsionadas por la dispersión de luz.

Además del avance tecnológico, los datos obtenidos por Proba-3 tendrán un impacto directo en la predicción del clima espacial. Comprender la física de la corona solar es clave para anticipar las tormentas solares que pueden afectar sistemas eléctricos, redes de comunicación y satélites en la Tierra, así como la seguridad de las misiones espaciales tripuladas.

La ESA prevé que el flujo constante de observaciones de Proba-3 también ayude a refinar modelos físicos y matemáticos que expliquen el comportamiento extremo del Sol. Esta información será vital para futuras misiones espaciales, tanto de exploración como de protección de infraestructuras críticas.

El éxito de la misión Proba-3 refuerza la posición de Europa como líder en tecnología espacial de vuelo en formación, una disciplina con aplicaciones que van mucho más allá de la astrofísica, incluyendo la observación de la Tierra, el estudio de otros planetas y la cooperación internacional en ciencia espacial.

En resumen, el primer eclipse solar artificial logrado por satélites europeos marca el comienzo de una nueva era en la investigación solar y la ingeniería orbital. La misión Proba-3 no solo desvela secretos del Sol, sino que inaugura una generación de experimentos científicos basados en la precisión y cooperación de múltiples naves espaciales.

Fuente: ESA

Preguntas frecuentes

¿Qué es un eclipse solar artificial?

Es un fenómeno creado en el espacio usando satélites para bloquear la luz del Sol y observar su corona de forma controlada.

¿Por qué es importante observar la corona solar?

La corona contiene claves sobre el clima espacial y la física solar, y afecta a la Tierra mediante tormentas solares y viento solar.

¿En qué se diferencia Proba-3 de misiones anteriores?

Proba-3 usa dos satélites independientes, logrando una precisión inédita y una visión más cercana de la corona solar.

¿Cuántos eclipses artificiales puede generar Proba-3?

Se estima que la misión logrará hasta dos eclipses artificiales por semana, totalizando más de mil horas de observación científica.

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