La ciudad de Juneau, capital de Alaska, enfrentó este miércoles una de las mayores amenazas de inundación de su historia reciente. El rápido deshielo del glaciar Mendenhall liberó un volumen récord de agua hacia el río del mismo nombre, pero la instalación de barreras temporales logró evitar daños masivos.
Las autoridades confirmaron que el agua había comenzado a escapar del dique de hielo desde la mañana del martes. Los cálculos de los hidrólogos indicaban que el nivel del río superaría los 4,8 metros, una cifra sin precedentes. Ante la alerta, se emitió la orden de evacuación preventiva para cientos de viviendas.
En respuesta a las experiencias de los dos últimos veranos, cuando cerca de 300 casas resultaron inundadas, el gobierno local instaló una línea de defensa de 2,5 millas compuesta por 10.000 barreras “Hesco”, enormes sacos de arena reforzados. Estas estructuras fueron diseñadas para proteger más de 460 propiedades situadas en la zona de riesgo.
Aunque algunos jardines se anegaron por filtraciones a través de desagües y en otros puntos los troncos arrastrados por la corriente golpearon las defensas, el muro de contención cumplió su objetivo. “Si no fuera por estas barreras, hoy tendríamos cientos de casas inundadas”, declaró la administradora municipal Katie Koester.
El glaciar Mendenhall, ubicado a unos 19 kilómetros de Juneau, crea cada año un lago represado en la cuenca conocida como Suicide Basin. Cuando la presión del agua alcanza cierto umbral, se produce una liberación repentina que inunda el lago Mendenhall y eleva el caudal del río.
Desde 2011, este fenómeno se ha repetido anualmente, pero los científicos advierten que la magnitud de estas crecidas está aumentando debido al cambio climático. Según la NOAA, Alaska se ha calentado el doble de rápido que el resto de Estados Unidos en las últimas décadas, con un incremento medio de 1,7 °C en un siglo.
Los glaciares de Alaska figuran entre los que más rápidamente se derriten en todo el planeta. El retroceso del Mendenhall y de glaciares cercanos ha dejado cuencas más profundas que se llenan de agua cada primavera y verano, incrementando el riesgo de inundaciones súbitas.
En agosto de 2023, un evento similar provocó la erosión de nuevas áreas y afectó zonas que nunca antes habían sufrido inundaciones. Aquella crecida se convirtió en la más grave registrada hasta entonces, un récord que estuvo a punto de superarse este año.
Los responsables de emergencias trabajaron en coordinación con agencias estatales, federales y comunidades tribales para desplegar las barreras a tiempo. La experiencia de este año podría servir de modelo para otras localidades de Alaska expuestas a crecidas glaciares.
El glaciar, conocido por los tlingit como Sitaantaagu o Aak’wtaaksit, es considerado un remanente de la pequeña edad de hielo. Hoy se retira a un ritmo de entre 30 y 45 metros anuales, transformando de forma irreversible el paisaje del valle.
Con el cambio climático acelerando el deshielo, las autoridades locales y expertos coinciden en que este tipo de defensas deberá mantenerse e incluso reforzarse en el futuro, para proteger a la comunidad de una amenaza que ya se ha vuelto recurrente.
Fuente: USGS