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Descubren herramientas humanas hechas con huesos de ballena de hace 20.000 años

Hace 20.000 años, humanos del Golfo de Vizcaya fabricaban herramientas con huesos de ballena, cambiando la visión sobre su relación ancestral

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Punta de proyectil prehistórica fabricada con hueso de ballena gris, Francia
El uso de huesos de ballena para crear armas sofisticadas en el Paleolítico muestra la innovación de las comunidades humanas ante los recursos marinos. Créditos: Alexandre Lefebvre

En el corazón de la cueva de Isturitz, al pie de los Pirineos atlánticos franceses, arqueólogos han desenterrado un capítulo desconocido del pasado, el uso sistemático de huesos de ballena por humanos hace unos 20.000 años. El reciente estudio, liderado por la Universitat Autònoma de Barcelona y el CNRS de Francia, documenta decenas de herramientas óseas halladas en yacimientos del Golfo de Vizcaya, lo que convierte a estos vestigios en las herramientas de hueso de ballena más antiguas identificadas hasta ahora en Europa.

Hasta ahora, el rol de ballenas en la prehistoria había sido casi invisible. Ahora, sin embargo, los hallazgos publicados en Nature Communications demuestran que estos mamíferos gigantes no solo fueron fuente de recursos y materias, sino que aportaban tecnología. Ya en 2022, los excavadores en Isturitz, complementados por espectrometrías de masas y análisis radiocarbonados, establecieron la identidad de restos de no menos de cuatro especies de grandes ballenas, entre ellas cachalotes, rorcuales comunes, ballenas azules y grises. Algunas de esas mismas criaturas vivían en aguas que, a raíz de la última glaciación, hoy se relacionan más a los océanos Pacífico y Ártico.

Fragmento de vértebra de ballena de aleta hallado en Santa Catalina, País Vasco
Este fragmento hallado en Santa Catalina documenta el aprovechamiento de grandes cetáceos en la cornisa cantábrica durante el final del Paleolítico. Créditos: Jean-Marc Pétillon / Dirección: Eduardo Berganza

El problema de mantener restos de actividades costaneras tan antiguas siempre ha sido un escollo en la arqueología marina, ya que la subida del nivel del agua elimina y destruye gran parte de los testimonios. Por eso, la salvación de estos esqueletos en cuevas interiores es prácticamente un milagro y ventana a la compleja relación entre los humanos y los mamíferos del mar del Paleolítico superior.

La investigación, liderada por Jean-Marc Pétillon y Krista McGrath, hizo uso de nuevas técnicas como ZooMS, que permite identificar a partir de fragmentos óseos sin rasgos distintivos. De este modo, no solo se ha podido reconstruir la presencia de ballenas en la dieta y la cultura material de estos grupos humanos, sino que se han establecido los posibles cambios en la ecología y en el comportamiento del pasado. Los análisis químicos de los restos osificados apuntan a que los ballenatos del Golfo de Vizcaya disfrutaban de hábitos alimenticios diferentes a los actuales, testimonio de un entorno marino, en cambio.

Excavaciones en la cueva vasca de Isturitz donde hallaron huesos de ballena
El hallazgo de huesos de ballena en Isturitz revela que la relación entre humanos y cetáceos en la prehistoria europea fue mucho más estrecha de lo que se pensaba. Créditos: Jean-Marc Pétillon / Dirección: Christian Normand

Lejos de ser un hallazgo anecdótico, estos dispositivos demuestran la flexibilidad tecnológica de nuestros antepasados y su profundo comprensión de los recursos del mar. La explotación de los restos de grandes cetáceos como materia prima demuestra una economía recicladora, constante observación de los ciclos costeros y manejo hábil de los recursos naturales de ese tiempo caracterizado por la inestabilidad climática y cambio ambiental.

Este descubrimiento abre nuevas cuestiones sobre la movilidad de los grupos prehistóricos, sobre el alcance de su red de intercambio y sobre la importancia de la fauna del mar dentro de su cosmovisión. Cada herramienta, cada fragmento tallado, es testigo de un vínculo complejo entre los primeros europeos y los gigantes del océano, uno que tuvo un papel activo a la hora de configurar la resiliencia y creatividad humanas.

En última instancia, la aparición de las primeras herramientas de hueso de ballena no solo aporta a nuestro campo de conocimiento sobre la prehistoria del Atlántico del norte, si no además enlaza a la historia de los humanos a la evolución y la transformación de los ecosistemas del mar, recordándonos hasta dónde el destino de nuestra raza y los grandes animales del mar han permanecido, y siguen permaneciendo, entrelazados.

Referencias: DOI 10.1038/s41467-025-59486-8

Preguntas frecuentes

¿Dónde se hallaron las herramientas de hueso de ballena más antiguas?

En la cueva de Isturitz, en el País Vasco francés, y en yacimientos de la provincia de Vizcaya.

¿Qué técnicas se usaron para identificar los huesos?

Espectrometría de masas, datación por radiocarbono y ZooMS para identificar especies a partir de fragmentos.

¿De qué especies provenían los huesos utilizados?

De al menos cinco especies, incluyendo cachalotes, rorcuales comunes, ballenas azules y ballenas grises.

¿Por qué es importante este hallazgo para la arqueología?

Porque revela que los humanos del Paleolítico superior ya fabricaban herramientas sofisticadas con huesos de ballena y ofrece datos sobre la ecología marina antigua.

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