El programa de observación terrestre Copernicus de la Unión Europea ha documentado un incremento sin precedentes en la intensidad y frecuencia con que el polvo del Sahara cruza el Atlántico para alcanzar el Caribe y las Américas. Las imágenes satelitales muestran gigantescas "manchas" de polvo que recorren entre 5.000 y 10.000 kilómetros desde el norte de África.
Con motivo del Día Internacional de Lucha contra las Tormentas de Arena y Polvo, los expertos han alertado sobre la necesidad de mayor conciencia respecto a los impactos del transporte de polvo a larga distancia. Mark Parrington, científico principal de CAMS, confirma que "los impactos en la calidad del aire a ambos lados del Atlántico son evidentes".
El mecanismo se basa en los vientos alisios del noreste, que levantan el polvo desde el norte de África y lo impulsan hacia el oeste. Una vez que las partículas alcanzan altitudes entre 2 y 5 kilómetros, pueden mantenerse en suspensión durante días, recorriendo enormes distancias sin precipitar.
Desde principios de 2025, Copernicus ha detectado episodios extraordinarios entre febrero-marzo y mayo, cuando las "plumas" de polvo alcanzaron concentraciones de partículas PM10 superiores a los 100 μg/m³ en Florida y Guadalupe. El último episodio en julio registró niveles de 60 μg/m³ en el Caribe.
Europa tampoco escapa a este fenómeno. Durante enero y febrero, Italia y Grecia sufrieron intrusiones importantes, mientras que en marzo-abril múltiples nubes de polvo afectaron España, Francia y países del norte como Reino Unido, creando los característicos cielos amarillentos.
Los expertos advierten que esta intensificación podría estar relacionada con cambios en los patrones climáticos globales. Las altas concentraciones de PM10 exceden los estándares de la OMS y plantean serios riesgos para la salud pública, especialmente en poblaciones vulnerables como niños y ancianos.
El sistema Copernicus continuará monitoreando estos episodios para proporcionar alertas tempranas. La documentación de esta intensificación sin precedentes subraya la importancia de mantener sistemas de observación robustos para comprender fenómenos atmosféricos de gran escala.