Un grupo de científicos ha detectado un fenómeno geológico que está generando inquietud en la comunidad científica internacional: un adelgazamiento activo en la base de las placas tectónicas de América del Norte. El hallazgo, descrito como un “adelgazamiento subterráneo”, fue reportado por investigadores de la Universidad de Texas en Austin y sugiere que las raíces profundas de los cratones las estructuras más antiguas y estables de la corteza terrestre están siendo alteradas desde el interior del planeta.
Durante décadas, los cratones fueron considerados casi indestructibles. Estas enormes formaciones rocosas han existido por miles de millones de años, sirviendo de base a los continentes. Sin embargo, los nuevos datos obtenidos mediante tomografía sísmica revelan que parte de la litosfera bajo el centro de Estados Unidos está desapareciendo poco a poco, un proceso que los investigadores describen como “goteo litosférico”.
Las imágenes sísmicas muestran estructuras en forma de lenguas que se extienden hacia el manto terrestre, señalando que fragmentos del fondo de la litosfera se están desprendiendo y hundiendo lentamente. Este comportamiento es comparable al de una vela que se derrite desde abajo: el material más denso y frío se despega por efecto de la gravedad y se desplaza hacia zonas más profundas.
El fenómeno podría estar relacionado con la antigua losa de Farallón, una placa tectónica que se hundió hace millones de años bajo el continente americano y que, aunque hoy no es visible en la superficie, continúa generando flujos dentro del manto terrestre. Estos flujos estarían empujando hacia abajo el material litosférico, facilitando su desprendimiento. Los investigadores también consideran que la presencia de volátiles liberados por esa losa podría estar debilitando la zona afectada.
Este hallazgo plantea nuevas preguntas sobre la estabilidad de las placas tectónicas y sobre el comportamiento dinámico del interior terrestre. La idea tradicional de que los cratones son regiones inmutables está siendo desafiada por evidencia que muestra cómo incluso las estructuras más antiguas de la Tierra pueden ser moldeadas por procesos geológicos profundos.
Aunque este “adelgazamiento subterráneo” no representa una amenaza inmediata para la población, su comprensión resulta clave para la ciencia geológica. Podría tener implicancias en la actividad sísmica futura, la evolución de los continentes e incluso en cómo interpretamos la historia térmica y tectónica del planeta. Para los expertos, este tipo de estudios refuerza la necesidad de monitorear de forma constante el comportamiento interno de la Tierra.