Un nuevo estudio advierte que los bosques, especialmente en el hemisferio norte, no pueden seguir el ritmo del cambio climático actual. La investigación, realizada por la Universidad de Syracuse y publicada en Science, demuestra que estos ecosistemas necesitan entre uno y dos siglos para adaptarse completamente a nuevas condiciones climáticas, mientras que el calentamiento global está ocurriendo en tan solo décadas.
A lo largo de la historia, los bosques han migrado y renovado sus especies tras variaciones de temperatura, desplazándose hacia el sur durante las glaciaciones y de vuelta al norte en periodos más cálidos. Sin embargo, la velocidad sin precedentes del calentamiento actual supera la capacidad de respuesta natural de árboles y plantas, generando un preocupante desfase temporal.
El equipo analizó núcleos de sedimentos de lagos, rastreando granos de polen de hasta 600,000 años para reconstruir la adaptación forestal a través de las eras. Los resultados muestran que, aunque los bosques responden lentamente en escalas de años o décadas, la sustitución total de especies y la renovación de los ecosistemas lleva siglos, creando un desequilibrio frente al ritmo del cambio climático.
Este desfase implica que muchas especies de árboles pueden quedar atrapadas en climas que ya no les resultan adecuados, con riesgos crecientes para su supervivencia, productividad y capacidad de almacenar carbono. El estudio destaca además que la intervención humana será clave para ayudar a los bosques a adaptarse, mediante estrategias como la migración asistida de especies.
Los autores proponen gestionar activamente los bosques, plantando especies adaptadas a climas más cálidos en regiones actualmente más frías, para mitigar el impacto y preservar la biodiversidad. De lo contrario, los bosques podrían perder su capacidad de funcionar como sumideros de carbono y de sostener a miles de especies dependientes de estos hábitats.
Comprender la lenta adaptación natural de los bosques frente al cambio climático ayuda a diseñar mejores políticas de conservación y a anticipar las transformaciones ecológicas que se avecinan. Sin intervención, los ecosistemas forestales estarán cada vez más amenazados y su restauración podría llevar siglos, afectando el equilibrio climático global.