Un nuevo informe desarrollado por el Mass General Brigham y publicado en la revista Traffic Injury Prevention pone en evidencia una tendencia preocupante: los adolescentes estadounidenses dedican, en promedio, el 21,1% de cada trayecto en automóvil a consultar su teléfono móvil. Este fenómeno convierte el uso del móvil al volante en una conducta habitual entre los jóvenes, con graves implicaciones para la seguridad vial.
El estudio, basado en una encuesta a más de 1.100 conductores adolescentes de distintas regiones del país, muestra que las principales razones de distracción son el entretenimiento (65%), el envío de mensajes de texto (40%) y el uso de aplicaciones de navegación (30%). Llama la atención que cerca del 26,5% de estas distracciones dura dos segundos o más, un tiempo suficiente para multiplicar el riesgo de accidentes.
Los expertos señalan que conducir distraído es una de las amenazas más serias para la salud pública, especialmente entre conductores inexpertos. Aunque 35 estados han prohibido el uso del teléfono para jóvenes al volante, el 91,8% de los adolescentes admite realizar al menos una acción distractora en cada trayecto. Entre ellas, destacan escuchar música, enviar mensajes y responder llamadas.
Uno de los hallazgos más interesantes del trabajo es la percepción social del comportamiento: los adolescentes saben que conducir distraído es peligroso y reconocen que sus padres y amigos lo desaprueban, pero también piensan que la mayoría de sus compañeros realiza las mismas conductas. Este fenómeno refuerza la idea de que la normalización social es uno de los mayores obstáculos para cambiar hábitos al volante.
Las entrevistas realizadas como parte del estudio revelan, además, que muchos adolescentes confían excesivamente en su capacidad para resistir las distracciones. Esta autopercepción puede llevar a subestimar los riesgos reales, pese a que los datos demuestran una correlación directa entre mirar el teléfono y la probabilidad de accidentes.
Los autores del informe sugieren diversas estrategias para reducir este comportamiento, como fomentar el uso del modo "No molestar" en los dispositivos móviles, mantener los teléfonos fuera del alcance del conductor y garantizar que los jóvenes duerman lo suficiente antes de conducir. Además, proponen campañas educativas orientadas a desmontar la creencia de que es posible ser productivo usando el teléfono mientras se maneja.
El estudio también advierte sobre las limitaciones de la muestra empleada, ya que las entrevistas cualitativas se realizaron en zonas no urbanas, donde la prevalencia de licencias de conducir es mayor. Los investigadores recomiendan replicar la encuesta entre adolescentes urbanos para obtener una visión más completa del fenómeno en todo el país.
A pesar de estas limitaciones, los resultados subrayan la urgencia de abordar la distracción digital al volante como un problema de salud pública. Invertir en campañas de concienciación y en intervenciones basadas en evidencia puede ayudar a cambiar la percepción social y reducir los accidentes causados por el uso del móvil entre los conductores jóvenes.
Fuente: Taylor & Francis Group