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Un estudio traza una ruta científica para responsabilizar a empresas por daños climáticos

Un nuevo modelo permite vincular daños económicos por calor extremo con emisiones de empresas de combustibles fósiles

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Incendio forestal en zona seca con bombero combatiendo las llamas, ilustrando el aumento de eventos extremos por el cambio climático.
Un bombero enfrenta un incendio en una zona seca, un ejemplo de los eventos extremos exacerbados por las emisiones industriales. (Créditos: Ted Erski en Pixabay)

Investigadores de la Universidad de Dartmouth han presentado un modelo científico que establece un vínculo directo entre las emisiones de gases de efecto invernadero de empresas específicas de combustibles fósiles y los daños económicos ocasionados por fenómenos climáticos extremos. El estudio, publicado en la revista Nature el 23 de abril de 2025, representa un avance clave en los esfuerzos por exigir responsabilidades legales a las corporaciones contaminantes.

El equipo liderado por Justin Mankin y Christopher Callahan desarrolló un marco que combina datos de emisiones históricas con simulaciones climáticas para estimar las pérdidas económicas causadas por el calor extremo. Este enfoque permite aplicar el principio “de no ser por”, una herramienta jurídica que evalúa qué eventos no habrían ocurrido sin la intervención de un agente específico.

Los resultados revelan que tan solo 111 empresas podrían ser responsables de $28 billones en pérdidas económicas globales entre 1991 y 2020. Las cinco principales emisoras, entre ellas Chevron y ExxonMobil, concentrarían $9 billones de esos daños. En algunos casos, una sola empresa sería responsable de hasta $3,6 billones.

Huracán azotando palmeras en una costa, con fuerte viento y lluvias, representando los fenómenos climáticos intensificados por el calentamiento global.
Huracán golpeando la costa con vientos intensos y lluvias, una manifestación clara del aumento de desastres naturales por el cambio climático. (Créditos: Pixabay)

Según Mankin, “la responsabilidad científica por el cambio climático está resuelta”, aunque reconoce que el uso de esta evidencia en tribunales sigue en evolución. Callahan subraya que su enfoque permite comparar el mundo actual con uno alternativo en el que no existieran las emisiones de una empresa concreta, cerrando así un vacío que ha dificultado la litigación climática.

El modelo no solo apunta a la relación entre calor extremo y emisiones, sino que lo hace desde una escala corporativa, más concreta que estudios previos basados en concentraciones atmosféricas. Esta precisión es clave en contextos legales como la Ley del Superfondo Climático aprobada en Vermont en 2024, que busca aplicar el principio de “quien contamina, paga”.

El estudio también demuestra que el cambio climático no es un fenómeno futuro sino presente. El calor extremo ya ha generado impactos documentados que podrían haberse evitado sin las emisiones de ciertas corporaciones. Así, el enfoque propuesto no es meramente predictivo, sino que reconstruye lo que ya ha sucedido y sus causas científicas.

Para los autores, este trabajo no solo aporta claridad científica sino que también proporciona una base jurídica para que comunidades afectadas por catástrofes climáticas busquen reparación económica. El próximo paso será aplicar este marco a fenómenos como huracanes e inundaciones, ampliando su utilidad práctica en litigios ambientales.

Referencias: Nature

Preguntas frecuentes

¿Qué aporta el nuevo modelo de Dartmouth sobre cambio climático?

Permite vincular daños económicos por calor extremo con emisiones de empresas específicas de combustibles fósiles.

¿Cuál es el principio legal que usa el estudio?

Se basa en el estándar "de no ser por", que evalúa si un daño ocurrió debido a acciones específicas.

¿Cuánto han costado las emisiones de solo 111 empresas?

Según el estudio, $28 billones en pérdidas económicas globales entre 1991 y 2020.

¿Qué empresas lideran en emisiones y daños climáticos?

Chevron, ExxonMobil, Saudi Aramco, Gazprom y BP figuran entre las cinco principales.

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