Un fósil revela que los antiguos equidnas pudieron haber vivido en el agua
El análisis de un fósil sugiere que los equidnas evolucionaron de ancestros semiacuáticos, según un estudio de la UNSW publicado en PNAS
Autor - Aldo Venuta Rodríguez
4 min lectura
Un pequeño hueso encontrado hace tres décadas en Dinosaur Cove, en el sureste de Australia, podría revolucionar la historia evolutiva de los monotremas, los mamíferos ovíparos más peculiares del mundo. Hasta ahora, se pensaba que tanto los equidnas como los ornitorrincos descendían de un ancestro terrestre, con los ornitorrincos adaptándose posteriormente a un estilo de vida acuático. Sin embargo, un nuevo estudio de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW) sugiere que ambos evolucionaron a partir de un antepasado semiacuático.
La profesora emérita Suzanne Hand, autora principal del estudio publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS), explicó que este hallazgo describe un evento evolutivo extremadamente raro: un mamífero semiacuático que posteriormente se adaptó a vivir exclusivamente en tierra, como parece haber ocurrido con los equidnas.
El fósil en cuestión es un húmero —hueso del brazo— perteneciente a la especie extinta Kryoryctes cadburyi, hallado en Victoria en los años 90. Aunque su forma externa sugería afinidad con los equidnas modernos, el análisis interno del hueso, realizado mediante tomografías computarizadas y técnicas avanzadas de escaneo, reveló características típicas de animales semiacuáticos.
La estructura ósea de Kryoryctes presentaba paredes gruesas y cavidades medulares reducidas, similares a las del ornitorrinco, lo que sugiere adaptaciones para el buceo y la vida acuática. En contraste, los equidnas modernos poseen huesos mucho más ligeros, una adaptación propia de un estilo de vida terrestre.
Durante el Mesozoico, hace unos 108 millones de años, los monotremas dominaban las faunas de mamíferos en Australia. Sin embargo, el registro fósil de estos animales es extremadamente limitado, siendo Kryoryctes uno de los pocos conocidos por algo más que dientes o mandíbulas.
El coautor del estudio, el profesor Michael Archer, también de la UNSW, destacó que el descubrimiento de este húmero ofrece una oportunidad única para comprender la ecología y evolución de los primeros mamíferos australianos, desafiando ideas anteriores sobre sus orígenes terrestres.
Además del análisis óseo, otros rasgos de los equidnas modernos refuerzan la hipótesis de un pasado acuático. Su pico, aunque menos sensible que el del ornitorrinco, retiene receptores eléctricos vestigiales; sus patas traseras orientadas hacia atrás son similares a las utilizadas por los ornitorrincos para nadar; y su reflejo de buceo sugiere adaptaciones a la inmersión acuática.
Un estudio previo sobre la mioglobina, proteína relacionada con el almacenamiento de oxígeno en músculos, mostró que los equidnas poseen niveles inesperadamente altos, un rasgo más común en mamíferos buceadores, fortaleciendo aún más la teoría de un ancestro semiacuático.
Aunque este hallazgo cambia drásticamente el entendimiento sobre la evolución de los monotremas, los investigadores reconocen que se necesitan más datos para precisar cuándo y cómo los equidnas transicionaron completamente al medio terrestre. Por ello, la UNSW y colaboradores de Australia, Canadá, Colombia, Francia y el Reino Unido intensificarán la búsqueda de fósiles en depósitos opalizados del Mesozoico, como los de Lightning Ridge.
El próximo paso será analizar en detalle la histología del húmero de Kryoryctes usando técnicas no destructivas como las imágenes de sincrotrón, dado que el fósil es único y no puede ser cortado. Estas nuevas investigaciones podrían aportar información crucial para desentrañar los misterios evolutivos de los mamíferos más extraordinarios de Australia.
El estudio no sólo redefine el árbol evolutivo de los equidnas y ornitorrincos, sino que también muestra cómo, a través de la ciencia y la tecnología moderna, todavía estamos reescribiendo capítulos fundamentales de la historia de la vida en la Tierra.
Referencias: Actas de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS) | Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW)
Continúa informándote
Descubren una hormiga fosilizada de hace 40 millones de años en el ámbar de Goethe
Una hormiga fosilizada de hace 40 millones de años fue identificada en piezas de ámbar que pertenecieron a Johann Wolfgang von Goethe gracias a escaneos de alta precisión
Cómo el uranio de la minería termina en el cuerpo de los niños que viven cerca de minas de oro
Un estudio en Sudáfrica detecta uranio en el cabello de niños que viven junto a relaves mineros y muestra cómo el polvo de antiguas minas de oro llega al aire, al suelo y al cuerpo humano.
Una especie abisal recibe nombre científico tras miles de sugerencias en redes sociales
Una especie descubierta a 5.500 metros fue bautizada con ayuda de internet tras miles de propuestas, en un experimento que mezcla ciencia, redes y taxonomía
Un fósil de Paranthropus de 2,6 millones de años reescribe la historia de los primeros homínidos
El descubrimiento de una mandíbula en Etiopía prueba que el Paranthropus se extendía más al norte de lo que se creía y era más adaptable que nuestro género Homo
Estudio genético confirma que los cocodrilos cruzaron 3.000 km a través del Océano Índico
Un estudio genético confirma que los cocodrilos que vivían en Seychelles recorrieron más de 3.000 kilómetros por mar, demostrando su increíble capacidad de dispersión
Los dinosaurios bebés fueron una presa habitual en el Jurásico tardío, según un estudio fósil
Un estudio reconstruye la red alimentaria del Jurásico tardío y revela que las crías de saurópodos eran la principal fuente de alimento para grandes depredadores