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Una investigación publicada en Science Advances concluye que las emisiones de incendios en la interfaz urbano-forestal tienen una probabilidad proporcionalmente tres veces mayor de provocar muertes prematuras en comparación con las de los incendios forestales en general. Esto se debe a su proximidad a zonas pobladas, lo que incrementa el riesgo de enfermedades respiratorias y cardiovasculares.
Cuando un incendio forestal ocurre lejos de las ciudades, su humo puede desplazarse cientos de kilómetros antes de afectar a la población. Sin embargo, en la interfaz urbano-forestal, el impacto es inmediato. Las personas respiran directamente las partículas finas y los contaminantes emitidos, lo que incrementa significativamente los problemas de salud.
El estudio, liderado por el Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NSF NCAR), utilizó modelos avanzados de simulación atmosférica para analizar la composición del humo y su dispersión. Se descubrió que los incendios en estas áreas generan niveles elevados de partículas PM2.5, precursores del ozono y monóxido de carbono, todos altamente dañinos.
Los datos muestran que, aunque estos incendios representaron solo el 3,1 % de todas las emisiones de incendios en 2020, fueron responsables del 8,8 % de las muertes prematuras relacionadas con la contaminación del aire. La exposición constante a estos contaminantes puede agravar enfermedades respiratorias y cardiovasculares crónicas.
El crecimiento urbano ha llevado a que cada vez más personas vivan en zonas cercanas a áreas boscosas, lo que ha generado un aumento en la frecuencia e intensidad de incendios en la interfaz urbano-forestal. Estos incendios no solo destruyen hogares y ecosistemas, sino que también representan una amenaza grave para la calidad del aire y la salud pública.
Algunos de los incendios más devastadores en estas áreas incluyen:
El estudio destaca que la proporción de incendios en estas áreas ha aumentado significativamente en los últimos años. Actualmente, las zonas de interfaz urbano-forestal constituyen alrededor del 5 % de la superficie terrestre mundial (excluyendo la Antártida), lo que sugiere que el problema seguirá creciendo a medida que las ciudades se expandan hacia regiones forestales.
No todos los incendios son iguales. Mientras que los incendios forestales en áreas remotas queman principalmente árboles y vegetación, los incendios en la interfaz urbano-forestal destruyen hogares, automóviles y estructuras, lo que puede liberar una mezcla de sustancias tóxicas adicionales.
Entre los contaminantes más peligrosos se encuentran:
Los investigadores planean seguir estudiando la composición química del humo proveniente de la quema de estructuras en la interfaz urbano-forestal. Comprender qué materiales se están quemando es clave para evaluar sus impactos en la salud humana.
Porque las emisiones se liberan cerca de zonas pobladas, aumentando la exposición al humo tóxico y sus efectos en la salud.
Contiene partículas finas, monóxido de carbono, precursores del ozono y sustancias tóxicas liberadas por la combustión de estructuras.
En Norteamérica, los incendios en la interfaz urbano-forestal representan el 6 % del total, pero son responsables del 9,3 % de las muertes prematuras. En Europa, estos valores ascienden al 11,4 % y 13,7 %, respectivamente.
Examinar las diferencias en la composición del humo según los materiales quemados y desarrollar inventarios detallados de emisiones.
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