Las principales ciudades de EE. UU. se están hundiendo y podrían enfrentar daños estructurales graves
Un estudio muestra que las 28 ciudades más grandes de EE. UU. se hunden por el bombeo de aguas subterráneas, afectando millones de habitantes
Autor - Aldo Venuta Rodríguez
3 min lectura
Un nuevo estudio satelital revela que todas las ciudades más grandes de Estados Unidos, aquellas con más de 600.000 habitantes, están experimentando algún nivel de hundimiento. Este fenómeno no se limita a las zonas costeras, como se pensaba, sino que incluye también a ciudades del interior como Denver, Indianápolis o Nashville.
El hundimiento afecta al menos a dos tercios del área urbana en 25 de las 28 ciudades analizadas. En total, más de 34 millones de personas viven actualmente en zonas en descenso. Houston lidera el ranking: más del 40% de su superficie se hunde a más de 5 mm por año, y el 12% lo hace al doble de esa velocidad. Algunas zonas alcanzan incluso 5 cm anuales.
La causa principal identificada por el equipo de investigadores de la Escuela del Clima de Columbia es la extracción intensiva de aguas subterráneas. Este proceso provoca el colapso de acuíferos y la compactación del terreno, lo que a su vez genera el hundimiento. En ciudades texanas como Houston, Fort Worth y Dallas, el problema se agrava por el bombeo adicional de petróleo y gas.
Utilizando imágenes satelitales con resolución de 28 metros cuadrados, los científicos detectaron también movimientos diferenciales del suelo: zonas que se hunden mientras otras suben. Esto genera tensiones en edificios e infraestructuras, ya que los cimientos no se adaptan igual ante estos cambios asimétricos.
En áreas urbanas como San Antonio, Austin y Memphis, miles de edificios ya se encuentran en sectores con riesgo estructural por esta variabilidad vertical. En San Antonio, uno de cada 45 edificios está en alto riesgo; en Austin, uno de cada 71. Los movimientos diferenciales son más peligrosos que el hundimiento uniforme, ya que afectan directamente a la estabilidad de las construcciones.
Aunque en menor medida, también intervienen factores naturales. Tras la retirada de la capa de hielo hace 20.000 años, regiones como Nueva York y Chicago aún experimentan ajustes verticales milimétricos. El peso de los propios edificios y la construcción intensiva también podrían contribuir al descenso en zonas como Miami y Manhattan.
Los autores calculan que unas 29.000 estructuras están ya situadas en puntos donde el movimiento del terreno podría afectarlas gravemente. El impacto total aún no se ha evaluado, pero se teme que muchos daños no hayan sido registrados como hundimiento en informes anteriores.
Ante esta situación, el estudio urge a implementar medidas de mitigación: mejorar los drenajes, levantar ciertas zonas urbanas, restaurar humedales y ajustar los códigos de edificación. También se recomienda frenar el crecimiento urbano sobre áreas vulnerables y mejorar el monitoreo con datos satelitales de alta resolución.
“No se trata solo de diagnosticar el problema”, afirma el autor principal Leonard Ohenhen. “Podemos adaptarnos, mitigar y responder. Pero para eso necesitamos información precisa y voluntad política”.
Referencias: Nature Cities
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