Nivel del mar registra una aceleración sostenida en las últimas tres décadas
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Los glaciares alpinos se están derritiendo a un ritmo alarmante, y su retroceso está siendo más rápido que en muchas otras regiones del mundo. Investigaciones recientes muestran que estos glaciares han perdido casi la mitad de su volumen de hielo desde principios del siglo XX, con un aceleramiento notable en las últimas décadas. Entre 2000 y 2023, los glaciares de los Alpes europeos perdieron cerca del 30% de su masa de hielo.
El verano de 2022 fue especialmente devastador para los glaciares alpinos. Con temperaturas récord y una escasez de nevadas en invierno, algunos glaciares perdieron varios metros de espesor. El año 2023 siguió esta tendencia, con un retroceso adicional en los glaciares clave de Suiza, Austria, Francia e Italia.
El principal impulsor del derretimiento glaciar en los Alpes es el aumento de las temperaturas globales, que han subido cerca de 2 °C desde la época preindustrial. Los Alpes están experimentando este calentamiento a una velocidad casi el doble del promedio global, lo que genera olas de calor más frecuentes e intensas. Este aumento de temperatura no solo acelera el derretimiento de los glaciares, sino que también reduce la cantidad de nieve fresca acumulada, un factor esencial para mantener la masa glaciar.
Además, los fenómenos meteorológicos extremos, como sequías prolongadas y una reducción de las precipitaciones invernales, contribuyen al acelerado derretimiento. La nieve actúa como una capa aislante y refleja la luz solar, pero cuando la nieve es insuficiente, el hielo queda expuesto a la radiación solar directa, lo que acelera su descomposición.
Otro factor importante es la presencia de hollín y polvo que oscurecen la superficie de los glaciares, lo que reduce su capacidad de reflejar la luz solar (efecto albedo) y aumenta la absorción de calor, acelerando aún más la pérdida de hielo.
Los glaciares alpinos juegan un papel crucial en el suministro de agua dulce para millones de personas en Europa, alimentando ríos como el Rin, Danubio y Po. A medida que estos glaciares retroceden, la disponibilidad de agua en los meses más cálidos se ve amenazada, lo que podría afectar el suministro durante los veranos secos.
La generación de energía hidroeléctrica también está en riesgo, ya que muchos países europeos dependen de los ríos alimentados por los glaciares para generar electricidad. La disminución del suministro de agua podría poner en peligro la producción de energía renovable en la región.
El turismo también se ve afectado, especialmente en las estaciones de esquí que dependen de los glaciares. La reducción de la temporada de nieve y las condiciones deterioradas amenazan la estabilidad económica de las comunidades montañosas, que dependen del turismo invernal.
Por último, el derretimiento de los glaciares incrementa el riesgo de desastres naturales. El retiro del hielo deja formaciones rocosas inestables y presas de morrena, que pueden causar deslizamientos de tierra, avalanchas e inundaciones repentinas de lagos glaciares, poniendo en peligro a las comunidades cercanas.
Aunque los Alpes experimentan uno de los ritmos más rápidos de pérdida de glaciares, otras regiones del mundo como el Himalaya, los Andes y las Montañas Rocosas también están viendo una disminución significativa del hielo. Este retroceso glaciar tiene repercusiones no solo para el suministro de agua en estas regiones, sino también para los climas locales. Además, el derretimiento de las capas de hielo polares en Groenlandia y la Antártida contribuye al aumento del nivel del mar, lo que agrava las preocupaciones climáticas globales.
Los esfuerzos para frenar la pérdida de glaciares se centran principalmente en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero para mitigar el cambio climático. La Unión Europea y otros actores globales han establecido metas para reducir las emisiones de carbono y promover el uso de fuentes de energía renovable. Sin embargo, los expertos coinciden en que estas políticas pueden no ser suficientes para revertir la tendencia de deshielo en el corto plazo.
En algunas zonas, se están implementando soluciones locales, como el uso de mantas geotextiles para proteger los glaciares del derretimiento o la producción artificial de nieve. Aunque estas soluciones han tenido un éxito limitado, son un ejemplo de cómo se busca mitigar el impacto en el ecosistema glaciar.
Sin embargo, la mayoría de los expertos coinciden en que, a menos que se reduzcan drásticamente las emisiones globales, la desaparición de los glaciares alpinos continuará. Las proyecciones sugieren que, si las emisiones no se reducen, la mayoría de los glaciares alpinos podrían desaparecer hacia finales de este siglo.
El aumento de las temperaturas globales y fenómenos como la falta de nevadas y las olas de calor son los principales factores que aceleran el derretimiento de los glaciares en los Alpes.
Los glaciares son importantes fuentes de agua dulce, y su retroceso amenaza el suministro de agua en Europa, afectando tanto al consumo como a la producción de energía hidroeléctrica.
El efecto albedo se refiere a la capacidad de las superficies brillantes de los glaciares para reflejar la luz solar. Cuando el hielo se oscurece por la presencia de hollín o polvo, absorbe más calor, acelerando su derretimiento.
Se están implementando mantas geotextiles para proteger los glaciares, así como la producción artificial de nieve y esfuerzos globales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
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