Un informe científico realizado por la NASA y publicado en los últimos días ha confirmado una hipótesis que llevaba años debatiéndose en los círculos de geofísica y ciencias planetarias: la presa de las Tres Gargantas, la megaconstrucción hidráulica ubicada en el río Yangtsé, en China, ha ralentizado levemente la rotación de la Tierra. Se trata de un efecto minúsculo, imperceptible en la vida cotidiana, pero medible con tecnología avanzada y con impacto en la precisión de sistemas como el GPS y los relojes atómicos.
Según los cálculos del geofísico Benjamin Fong Chao, del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, el llenado del embalse —con una capacidad máxima de 42.000 millones de toneladas de agua almacenadas a 175 metros sobre el nivel del mar— alteró la distribución de la masa terrestre en el planeta. Este gigantesco movimiento desplazó el eje de la Tierra en unos dos centímetros y provocó que la duración del día aumentara en aproximadamente 0,06 microsegundos.
La magnitud de la presa, terminada en 2012 tras casi dos décadas de construcción, es uno de los grandes hitos de la ingeniería moderna. Con más de 2.300 metros de longitud y 185 metros de altura, genera 11 veces más electricidad que la Central Hoover de Estados Unidos, suministrando energía a buena parte del territorio chino y controlando las inundaciones del río Yangtsé, el tercero más largo del mundo.
El estudio subraya que los grandes desplazamientos de masas —ya sean causados por infraestructuras humanas como la presa de las Tres Gargantas, por terremotos o por otros fenómenos geológicos— pueden alterar la rotación y el equilibrio del planeta. Por ejemplo, el terremoto y tsunami del océano Índico en 2004 también generaron un desplazamiento del eje terrestre y acortaron la duración del día en 2,68 microsegundos, un efecto aún más marcado que el causado por la presa.
Fong Chao explica que “cualquier evento que implique movimiento de masa afecta la rotación de la Tierra, desde el clima estacional hasta conducir un automóvil”, pero que el volumen y la concentración de agua almacenada en las Tres Gargantas convierten este caso en uno de los pocos donde la acción humana genera un cambio global medible, aunque extremadamente pequeño.
A nivel científico, estos hallazgos refuerzan la importancia de analizar el impacto de las grandes obras de ingeniería sobre el entorno geofísico del planeta. El desplazamiento del eje y el ligero aumento en la duración del día no suponen riesgo para la humanidad, pero demuestran la escala de las intervenciones humanas en la Tierra y la necesidad de comprender sus posibles repercusiones a largo plazo.
El análisis también resalta que fenómenos como el deshielo de los polos, el desplazamiento de placas tectónicas o incluso la interacción gravitacional con la Luna influyen de manera continua en la velocidad de rotación terrestre. Sin embargo, la presa de las Tres Gargantas es un ejemplo de cómo la actividad humana, a través de la ingeniería masiva, puede entrar en esa misma liga de fuerzas planetarias.
La investigación, reconocida por medios especializados como Meteored y Xataka, subraya que aunque el efecto en la vida diaria es nulo, la alteración sí afecta la exactitud de los sistemas de cronometraje de alta precisión, como los que se utilizan para la navegación por satélite y el control del tiempo mundial. La NASA continuará estudiando este y otros efectos de las grandes infraestructuras sobre el equilibrio del planeta.