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Nuevas pistas sobre el comportamiento de los trilobites: así caminaban y excavaban en mares prehistóricos

Un estudio de Harvard desvela cómo los trilobites Olenoides serratus utilizaban sus patas articuladas para desplazarse, excavar y sobrevivir hace más de 500 millones de años en los mares de Burgess Shale

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Fósiles de trilobites en roca: a) ejemplar completo con antenas y extremidades, b) detalle de las extremidades mostrando diferentes grados de flexión y extensión
a) Ejemplar completo de trilobite con antenas y extremidades visibles. b) Detalle de las extremidades, con distintos grados de flexión y extensión. Créditos: Sarah R. Losso.

Un nuevo estudio internacional liderado por la Universidad de Harvard ha conseguido desentrañar uno de los misterios paleontológicos más fascinantes: cómo se movían y sobrevivían los trilobites en los océanos primitivos hace más de 500 millones de años. El análisis, publicado en BMC Biology, se centró en el Olenoides serratus, una de las especies más abundantes y mejor conservadas de Burgess Shale, y revela cómo estos antiguos artrópodos caminaban, excavaban y prosperaban en los mares del Cámbrico.

El yacimiento de Burgess Shale, situado en la Columbia Británica, Canadá, es famoso por la excepcional conservación de fósiles con tejidos blandos. Gracias a condiciones únicas de enterramiento rápido y falta de oxígeno, se han preservado detalles anatómicos que rara vez sobreviven a la fosilización, como extremidades y branquias. Este contexto permitió a los investigadores analizar a fondo 156 extremidades de 28 especímenes fósiles de Olenoides serratus, utilizando imágenes avanzadas y modelos digitales en 3D.

La mayoría de lo que la ciencia sabe sobre los trilobites proviene de sus exoesqueletos duros, pero la estructura de sus patas articuladas y su función era prácticamente desconocida. El estudio demuestra que estos animales poseían extremidades simples pero sumamente versátiles. Según Sarah Losso, autora principal, “el diseño de las patas era robusto y funcional, permitiendo tanto el desplazamiento por el fondo marino como la excavación y la búsqueda activa de alimento”.

A diferencia de los cangrejos herradura modernos, los trilobites de Burgess Shale no alternaban especializaciones entre flexión y extensión en sus articulaciones. Su mecánica era más simple, pero igualmente eficiente. Los modelos 3D revelan que Olenoides serratus podía levantar su cuerpo sobre el sedimento, sortear obstáculos, excavar túneles poco profundos y manipular partículas del entorno, evidenciando una sorprendente capacidad de adaptación.

El equipo investigador también descubrió que, aunque existen más de 22.000 especies de trilobites descritas, menos del 0,2% muestra rastros de extremidades preservadas. Por tanto, cada nuevo fósil con patas bien conservadas es una auténtica ventana al pasado. La singularidad de Burgess Shale ha permitido reconstruir movimientos y comportamientos de estos animales con una precisión inédita.

Las reconstrucciones digitales no solo evidenciaron la locomoción, sino que también mostraron la existencia de branquias especializadas en cada pata, lo que permitía a los trilobites respirar mientras se desplazaban. En los machos de Olenoides se identificaron apéndices modificados, probablemente usados para el apareamiento, añadiendo complejidad a su biología y estrategias de supervivencia.

La comparación con artrópodos actuales fue esencial para descifrar el comportamiento de los trilobites. Aunque cangrejos herradura y trilobites no están estrechamente emparentados, presentan similitudes en la forma de patrullar el fondo marino. Sin embargo, el estudio de Harvard demostró que Olenoides tenía un patrón propio, capaz de generar distintos tipos de huellas fósiles y de modificar la profundidad de los rastros dependiendo de sus movimientos.

El hallazgo cambia la visión tradicional que se tenía sobre la vida de los trilobites, tradicionalmente considerados animales lentos y torpes. Ahora se sabe que eran capaces de moverse con agilidad, responder a cambios ambientales, excavar para protegerse o alimentarse, y probablemente desarrollar estrategias sociales o reproductivas complejas.

Javier Ortega-Hernández, coautor y profesor en Harvard, subrayó que “estos fósiles son mucho más que simples restos; son testimonios directos de la diversidad funcional de los artrópodos más antiguos. Revelan un ecosistema marino dinámico y sofisticado, donde la innovación anatómica fue clave para el éxito evolutivo”.

El estudio aporta información fundamental para comprender cómo la evolución de las patas articuladas fue determinante en el surgimiento y diversificación de los artrópodos, el grupo animal más diverso y exitoso de la historia de la vida. Además, abre nuevas líneas de investigación sobre la biología de otros fósiles excepcionales y plantea interrogantes sobre la interacción entre los primeros depredadores y presas en los océanos cámbricos.

El avance de la tecnología digital y los métodos de modelado tridimensional están revolucionando la paleontología, permitiendo dar “vida” a animales extintos y recuperar información sobre comportamientos que, hasta ahora, solo podían ser objeto de especulación. La convergencia entre biología, geología e informática es clave para abrir nuevas ventanas al pasado más remoto de la Tierra.

Fuente: BMC Biology

Preguntas frecuentes

¿Qué reveló el estudio sobre el movimiento de los trilobites de Burgess Shale?

Mostró que Olenoides serratus podía caminar, excavar y elevar su cuerpo, usando patas articuladas muy versátiles.

¿Por qué son tan excepcionales los fósiles de Burgess Shale?

Porque conservan tejidos blandos como extremidades y branquias, raros en el registro fósil.

¿Cómo se reconstruyeron los movimientos de los trilobites?

Mediante modelos digitales 3D y análisis comparativos con artrópodos modernos.

¿Qué importancia tiene este hallazgo para la paleontología?

Permite comprender mejor la evolución de los artrópodos y la dinámica de la vida en los océanos primitivos.

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