El sismo ocurrido la tarde del 2 de agosto con epicentro en Tlacolula, Oaxaca, generó momentos de incertidumbre en Ciudad de México. Usuarios de redes sociales reportaron haber sentido el temblor, pero lo que más llamó la atención fue la ausencia de la alerta sísmica, tanto en altavoces públicos como en mensajes a celulares.
La alerta sísmica mexicana funciona mediante una red de sensores distribuidos en diversas regiones del país. Estos detectan movimientos telúricos en los primeros segundos y evalúan su magnitud y cercanía a centros urbanos para determinar si se debe emitir la señal de alerta.
Para que la alerta se active en la capital, es necesario que al menos dos sensores registren el sismo y que la estimación de energía supere ciertos umbrales técnicos. Además, la distancia entre el epicentro y la ciudad debe ser suficientemente corta para que la advertencia tenga sentido.
En este caso, el epicentro estuvo a más de 450 kilómetros de CDMX, superando el límite de 170 kilómetros que marca el sistema SASMEX para emitir alertas en la capital. Por este motivo, aunque el temblor fue perceptible, no se cumplieron los requisitos técnicos para activar la alarma.
El sistema de alerta sísmica también considera la aceleración inicial del sismo. Si el movimiento es de baja aceleración o no representa un riesgo significativo, la alerta no se activa, incluso si la magnitud es moderada. Así se busca evitar falsas alarmas que generen pánico innecesario.
Autoridades como el C5 de la Ciudad de México explicaron que la decisión se basa en algoritmos automatizados que priorizan la utilidad y la prevención real del riesgo. En Oaxaca, Puebla y Chilpancingo sí se activó la alerta, pues allí el impacto fue mayor y la distancia al epicentro mucho menor.
Muchos ciudadanos expresaron en redes sociales su preocupación por no haber recibido advertencia, recordando simulacros recientes en los que se probaron alertas vía SMS para celulares. Sin embargo, el protocolo se mantiene estricto respecto a los criterios técnicos.
En ocasiones anteriores, como sismos con epicentro más cercano y mayor aceleración, la alerta sísmica sí ha sonado en CDMX, permitiendo a la población reaccionar a tiempo. En este evento, los criterios de activación simplemente no se cumplieron.
Especialistas recomiendan a la población informarse sobre el funcionamiento de los sistemas de alerta y no confiar únicamente en las alarmas, sino desarrollar medidas personales de prevención ante cualquier sismo perceptible.