La sonda LEXI de la NASA ofrecerá una perspectiva en rayos X de la magnetosfera terrestre
Un innovador sensor de rayos X desarrollado por la NASA se encamina a la Luna como parte de la misión Artemisa. Este dispositivo será clave para capturar las primeras imágenes globales del campo magnético que resguarda a la Tierra de la radiación solar.
Autor - Aldo Venuta Rodríguez
4 min lectura
El Lunar Environment Heliospheric X-ray Imager (LEXI) es uno de los instrumentos más avanzados que participará en la próxima entrega lunar organizada bajo la iniciativa de Servicios de Carga Lunar Comercial (CLPS, por sus siglas en inglés). Esta iniciativa forma parte de los esfuerzos de la NASA para desarrollar una economía espacial sostenible, en colaboración con empresas privadas como Firefly Aerospace. La misión será lanzada desde el Centro Espacial Kennedy de Florida el 15 de enero de 2025, a bordo del módulo de aterrizaje Blue Ghost. LEXI tiene como objetivo principal ayudar a los científicos a comprender cómo el clima espacial, impulsado por el viento solar, afecta a nuestro planeta, una cuestión crucial para la protección de tecnologías dependientes del espacio.
Tras su aterrizaje en la Luna, LEXI se activará y comenzará su observación hacia la Tierra, enfrentando condiciones extremas de temperatura y radiación lunar. Durante una jornada lunar, equivalente a 14 días terrestres, recopilará imágenes detalladas de los rayos X generados en los límites de la magnetosfera terrestre. Estas imágenes permitirán a los científicos observar cómo el campo magnético actúa como un escudo protector contra las partículas solares cargadas, pero también cómo, en ciertos casos, puede abrirse, permitiendo el ingreso de estas partículas. Este fenómeno, que genera espectáculos naturales como las auroras, también puede causar daños significativos en redes eléctricas, satélites y sistemas de comunicación.
“Estamos explorando una perspectiva completamente nueva del entorno espacial de la Tierra”, explicó Brian Walsh, físico espacial de la Universidad de Boston e investigador principal del instrumento. Según Walsh, el diseño de LEXI permitirá a los científicos visualizar fenómenos que antes solo podían ser analizados a través de datos fragmentados de satélites en órbita terrestre. “Esta será la primera vez que obtendremos una vista global de la magnetosfera desde la Luna, una ubicación privilegiada para este tipo de estudios”, añadió.
El instrumento observará específicamente la magnetopausa, la región crítica donde el viento solar choca con el campo magnético terrestre. Esta colisión genera emisiones de rayos X de baja energía, que son el enfoque principal de LEXI. Estudios anteriores han detectado fragmentos de estas interacciones utilizando satélites y telescopios espaciales, pero LEXI ofrecerá una cobertura más amplia y completa. Desde su posición en la Luna, el instrumento podrá observar cómo la magnetopausa responde a fenómenos como eyecciones de masa coronal, proporcionando datos sin precedentes para predecir los impactos del clima espacial.
Además de su relevancia científica, LEXI contribuirá directamente a la protección de infraestructuras críticas tanto en la Tierra como en el espacio. Por ejemplo, los datos generados por este instrumento serán utilizados para desarrollar modelos predictivos más precisos, esenciales para proteger satélites de telecomunicaciones y GPS, redes eléctricas, y misiones espaciales tripuladas. Este tipo de análisis se vuelve cada vez más crucial en un mundo altamente dependiente de la tecnología espacial.
Esta no será la primera vez que LEXI vuele al espacio. En 2012, una versión inicial del instrumento, conocida como STORM, fue lanzada a bordo de un cohete sonda. Durante esa misión, STORM recopiló datos que demostraron la viabilidad de la tecnología de detección de rayos X en un campo amplio de visión. Posteriormente, el instrumento fue almacenado en el Centro de Vuelo Espacial Goddard. Con el inicio de la iniciativa CLPS, los ingenieros decidieron renovar y mejorar el diseño del instrumento, incorporando tecnología de última generación para adaptarlo a las exigencias de una misión lunar.
“Hemos adaptado LEXI con tecnologías modernas que no solo mejoran su rendimiento, sino también su capacidad para operar en condiciones adversas”, explicó Walsh. Según él, esta misión representa un avance significativo no solo en la exploración científica, sino también en la reutilización eficiente de recursos tecnológicos. “Esta estrategia de innovación sostenible nos permite maximizar el valor de nuestras inversiones en investigación”, destacó.
La NASA, mediante el modelo CLPS, busca fomentar el crecimiento de la industria espacial comercial, abriendo nuevas oportunidades para la colaboración público-privada en la exploración lunar. Además de LEXI, la próxima misión transportará otras nueve cargas útiles, incluyendo experimentos diseñados para estudiar la geología lunar, la radiación en la superficie y la viabilidad de futuros asentamientos humanos. Esta misión es un paso más hacia la visión de la NASA de una presencia sostenible en la Luna.
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