SpaceX ha dado un paso clave hacia el esperado Vuelo 9 de su sistema Starship. La compañía confirmó el traslado de la etapa superior del cohete a sus instalaciones de pruebas terrestres, en preparación para una posible ronda final de ensayos antes del próximo lanzamiento, previsto tentativamente para el 20 de mayo, según avisos recientes de la Guardia Costera estadounidense.
El movimiento se produce tras una serie de pruebas realizadas entre abril y mayo. La primera fue un encendido exitoso de un solo motor, orientado a validar el reencendido en condiciones espaciales. La segunda prueba, más compleja, involucró múltiples motores, pero no ha sido confirmada públicamente como exitosa. Imágenes captadas por medios locales sugieren destellos inusuales y un posible fallo, aunque SpaceX no ha hecho comentarios al respecto.
Tras ese ensayo, la nave fue devuelta al centro de producción para reparaciones y análisis. Su rápido regreso al sitio de pruebas indica que cualquier contratiempo fue resuelto con relativa facilidad. Ahora, la compañía evalúa una nueva prueba de encendido estático, una práctica habitual antes de autorizar vuelos de alto perfil como este.
La etapa superior enviada pertenece a la segunda generación de Starship, que incorpora mejoras significativas como tanques rediseñados y un sistema de propulsión actualizado. Aunque ha volado en dos ocasiones anteriores sin éxito, SpaceX parece confiar en que esta nueva iteración está lista para alcanzar el rendimiento esperado.
De momento, la empresa no ha anunciado públicamente una fecha exacta para la prueba estática ni para el despegue, pero el aviso más reciente de la Guardia Costera establece una ventana de lanzamiento a partir del 20 de mayo. También se han registrado cierres de carreteras locales, lo que sugiere que las actividades de ensayo podrían reanudarse de forma inminente.
El programa Starship es crucial para los planes de SpaceX a largo plazo, incluyendo misiones lunares y futuras operaciones interplanetarias. El Vuelo 9, en particular, será una oportunidad para validar las modificaciones del vehículo tras los vuelos anteriores, y podría marcar un hito en el desarrollo de esta arquitectura reutilizable de lanzamiento pesado.
Con el cronómetro corriendo, los próximos días serán decisivos para saber si SpaceX está lista para volver a volar, o si aún quedan retos técnicos por resolver antes de que el sistema más ambicioso de la empresa regrese al cielo de Texas.