El telescopio más grande del mundo enfrenta una amenaza por contaminación lumínica
Los astrónomos alertan sobre el impacto que podría causar el proyecto de energía renovable INNA en la observación astronómica desde el Monte Paranal, un lugar único por sus cielos oscuros y hogar de telescopios de avanzada como el Very Large Telescope (VLT) y el futuro Extremely Large Telescope (ELT).
Autor - Aldo Venuta Rodríguez
4 min lectura
El proyecto INNA, desarrollado por la empresa AES Energy, tiene como objetivo construir un gigantesco complejo industrial de fabricación de hidrógeno renovable en las cercanías del Monte Paranal en Chile. Este parque industrial incluirá varias instalaciones como plantas solares, parques eólicos y sistemas de almacenamiento de energía. Aunque es un avance significativo en la producción de energía limpia, su ubicación plantea serios riesgos para uno de los observatorios astronómicos más importantes del mundo.
La posible contaminación lumínica generada por este proyecto podría incrementar el brillo del cielo nocturno hasta un 10%, según las estimaciones de ESO (Observatorio Europeo Austral). Este aumento, aunque aparentemente pequeño, podría degradar de manera considerable la capacidad de los telescopios en la zona para captar imágenes claras y detalladas de los objetos más distantes y enigmáticos del universo. Tal situación preocupa a los astrónomos, quienes han trabajado por décadas para preservar los cielos oscuros del desierto de Atacama como un recurso único para la humanidad.
El Very Large Telescope (VLT), construido a un costo inicial de 350 millones de dólares y actualmente valuado en más de 840 millones, ha sido esencial en descubrimientos clave. Desde mapear estrellas que orbitan el agujero negro en el centro de la Vía Láctea hasta capturar la primera imagen directa de un exoplaneta, este instrumento de precisión es un baluarte de la astronomía moderna. Sin embargo, según Xavier Barcons, Director General de ESO, incluso un pequeño aumento en la contaminación lumínica podría reducir la eficacia de este telescopio, perjudicando años de avances científicos y futuras investigaciones.
Un impacto global en la astronomía
El Monte Paranal, situado a 2.664 metros sobre el nivel del mar, es un lugar privilegiado para la observación astronómica gracias a las características únicas del desierto de Atacama. Durante más de 11 meses al año, los cielos nocturnos en esta región permanecen despejados, lo que ofrece condiciones ideales para la exploración del universo. Esta claridad excepcional ha convertido al monte en un epicentro de la astronomía mundial y hogar de telescopios de vanguardia.
Entre los hitos del observatorio, destaca la elección del Monte Armazones, una montaña cercana, como la sede del Extremely Large Telescope (ELT), que será el telescopio óptico más grande del mundo. Este ambicioso proyecto, con un costo superior a los 1.500 millones de dólares, está diseñado para superar los límites actuales de la astronomía. Gracias a su espejo principal de 39,3 metros de ancho, el ELT permitirá estudiar en detalle las atmósferas de exoplanetas potencialmente habitables y observar las galaxias más débiles y distantes.
No obstante, la contaminación lumínica prevista por el proyecto INNA podría comprometer severamente estos avances. Según los expertos, hasta un 30% de las galaxias más débiles podrían volverse invisibles para los telescopios del área. Esta situación representa no solo una pérdida para la comunidad científica, sino también para toda la humanidad, que se beneficiaría del conocimiento generado en estos observatorios.
Soluciones posibles
A pesar de los desafíos, los astrónomos de ESO han propuesto alternativas que podrían mitigar los impactos del proyecto INNA. Una solución viable sería trasladar el complejo industrial a una ubicación más distante, a al menos 50 kilómetros del Monte Paranal. Según Barcons, existen muchas otras áreas adecuadas para este tipo de instalaciones, mientras que los cielos oscuros del desierto de Atacama son insustituibles para la astronomía.
Actualmente, la empresa AES Chile ha presentado una evaluación de impacto ambiental a las autoridades chilenas, y se espera una consulta pública para decidir el futuro del proyecto. Mientras tanto, organizaciones como ESO están instando al gobierno chileno a implementar regulaciones más estrictas para proteger los cielos oscuros en las cercanías de los observatorios.
En 2023, Chile aprobó normativas para controlar las emisiones de luz artificial en la región, un paso importante pero insuficiente según los expertos. La necesidad de proteger este patrimonio natural y científico sigue siendo un tema crucial, ya que los avances en astronomía dependen de condiciones óptimas de observación. Para los astrónomos, los cielos de Atacama representan un recurso invaluable que debe preservarse para las generaciones futuras.
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