Un jurado federal en Miami dictó un veredicto histórico contra Tesla. La compañía de Elon Musk deberá pagar 243 millones de dólares en un caso que cuestiona la seguridad de su sistema de asistencia a la conducción Autopilot tras un accidente mortal ocurrido en 2019 en Florida.
El juicio se centró en un Model S que, mientras circulaba con Autopilot activado, impactó contra una camioneta Chevrolet Tahoe estacionada. Naibel Benavides León, que se encontraba junto al vehículo, perdió la vida, mientras que su pareja, Dillon Angulo, sufrió heridas graves.
El jurado determinó que Tesla debía responder por 42,6 millones de dólares en daños compensatorios y 200 millones de dólares en daños punitivos. Aunque el conductor fue considerado responsable del 67% de los daños compensatorios, la carga principal recayó sobre la empresa por el papel de su tecnología.
Según documentos judiciales, Tesla había rechazado previamente una propuesta de acuerdo de 60 millones de dólares. La negativa elevó la tensión del proceso, que finalmente terminó con un fallo mucho más costoso para la compañía.
Los abogados de los demandantes señalaron que esta es la primera vez que Tesla enfrenta un veredicto de este tipo por la muerte de un tercero atribuida al Autopilot. En el pasado, demandas similares habían sido resueltas o desestimadas antes de llegar a juicio.
Tesla, por su parte, niega irregularidades y sostiene que el veredicto “perjudica la seguridad automotriz y retrasa el desarrollo de tecnologías que salvan vidas”. La empresa anunció que apelará la decisión, confiando en que tribunales superiores reconsideren el fallo.
El caso abre un precedente importante. Las cifras récord del veredicto podrían influir en futuros litigios contra Tesla y otras compañías que desarrollan sistemas de conducción asistida. La industria entera observa con atención el desenlace de esta batalla legal.
Mientras tanto, la controversia sobre la seguridad del Autopilot continúa. Organismos reguladores y asociaciones de consumidores insisten en la necesidad de aclarar los límites entre asistencia y conducción autónoma, especialmente en un mercado que avanza hacia el coche sin conductor.